La baja en los ingresos de los hogares, las reuniones familiares menos numerosas y la explosión del comercio ilegal contribuyeron a que, a nivel nacional, las ventas navideñas minoristas cerraran con una caída del 10,1 por ciento interanual, según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
En La Plata los comerciantes consultados por EL DIA coincidieron en que la merma de la actividad respecto a 2019 rondó entre el 10 y el 15 por ciento según el rubro. Pero rescataron que, en relación a los meses previos, diciembre evidenció una cierta reactivación. Incluso, hubo quienes consideraron que si bien se vendió menos que el año pasado, el balance final fue “bueno”, ya que algunos pronosticaban “que iba a ser peor de lo que fue”.
La CAME, no obstante, la calificó como una “dura Navidad”. “Todos los rubros salieron menos. Además, artículos como indumentaria, calzados, bijouterie, joyería, ropa deportiva, textil blanco o jugueterías, se vieron muy perjudicados por el comercio ilegal en la mayoría de las ciudades medianas y grandes del país”, remarcó la entidad que nuclea a la mediana empresa.
Y subrayó que “nunca se habían visto tantos manteros, vendedores por redes, y saladas y saladitas del país con tanta gente como en esta festividad”. La Plata fue testigo de ese desborde. Si bien en nuestra ciudad la comercialización callejera es moneda corriente, en la antesala de la Navidad el desembarco de manteros en el microcentro alcanzó picos pocas veces vistos (ver aparte).
Según el relevamiento de CAME realizado en 1.500 comercios entre el 18 y el 24 de diciembre, el 63 por ciento de los negocios tuvo descenso de ventas, pero al mismo tiempo el 51 por ciento tuvo faltantes y señalaron que, “si hubieran tenido más mercadería, podrían haber vendido más”.
Sin embargo, el 53 por ciento de los comercios vendió menos de lo esperado.
El ticket promedio, según los negocios encuestados, se ubicó este año en $ 1.800, un 39,9 por ciento arriba de 2019 ($ 1.283), que a precios constantes implica un incremento de 2,8 por ciento. De esta manera, las ventas de Navidad quedaron incluso por debajo de las de 2018, cuando se comercializó un 9 por ciento menos que el año anterior.
La baja más marcada la tuvo el rubro de joyería y relojería, con una merma del 23 por ciento. Según la entidad, este es un sector “con cada vez menos presencia en las ventas navideñas”, debido a “que muchos de esos artículos se venden como accesorios en casas de otros productos, y otra por la abundancia de manteros en la calle que coparon la venta de ese ramo”.
A este rubro le siguieron librerías (-16,1 por ciento); videojuegos, consolas e informática (-15,8 por ciento); bijouterie y accesorios (-15,8 por ciento); electrodomésticos y artículos electrónicos (-12,8 por ciento); y calzado y marroquinería, (-11,9 por ciento).
Respecto a los electrodomésticos, en la merma en las ventas “se notó la caída del poder adquisitivo familiar, la falta de límites en las tarjetas de crédito, la resistencia a tomar muchas cuotas sin interés y el mayor control de gastos”.
En La Plata las ventas también cayeron al mismo nivel, pero los comerciantes consultados mostraron cierto entusiasmo por los signos de reactivación si se lo compara con los niveles de los últimos meses.
Martín Bizet, comerciante del rubro de indumentaria femenina en City Bell, dijo que, en unidades vendidas, la caída “es pareja entre 10 y 15 por ciento en algunos rubros, y otros están un poco mejor, entre 7 y el 8”. Pero de inmediato aclaró que “el resultado de las ventas navideñas termina siendo bueno porque no hay que olvidar que hace tres o cuatro meses estábamos planteando cerrar el comercio”.
Desde su perspectiva, “hay una reactivación. Es muy lenta, muy escalonada, no alcanza todavía para lograr los números esperados, pero estamos caminando, cuando hace cuatro meses estábamos muertos. Entonces, haciendo un análisis más macro, vemos una pequeña reactivación”, resaltó. Bizet recordó que se viene del cierre de más de 150 locales comerciales en City Bell, por lo que “es un alivio poder decir que pudimos pasar la Navidad, cuando muchos no llegaron ni siquiera a abrir los locales en esta época y otros pensamos que iba a ser mucho peor de lo que fue”.
Valentín Gilitchensky, dueño de una marroquinería en calle 8, coincido en líneas generales con ese diagnóstico: “Diciembre fue el mes más normal del año desde marzo”, dijo, medido en nivel de actividad. Si bien también estimó la merma de las ventas en un 10 por ciento respecto al 2019 (siempre medido en unidades vendidas) reconoció que “no más que el año pasado, pero vender se vendió. Salieron más los productos de menor valor. Y se vendió muy bien los últimos días”. Y consideró que esto representaba un cierto “alivio” para empezar “a salvar algo y acomodarnos”, en el marco, claro está, del año más complicado para el comercio local.
Gilitchensky también se refirió al desborde ambulante: “Es algo que pasa todos los años y no hacen nada para frenar. Se puede prevenir con controles en la Estación de Trenes, porque viene mucha gente del Conurbano a vender a La Plata”, en una escalada que comenzó en la Noche de los Descuentos y se extendió hasta las horas previas al 25.
Los comerciantes platenses aludieron a cierto cambio de hábito para las compras navideñas. “Han cambiado algunas costumbres típicas de Navidad. Hace algunos años, se trabajaba el 22, 23 y 24 de diciembre muy fuerte. Ahora, lo que logramos es que ya a partir del 17 toda la semana sea bastante buena”, dijo Bizet.
También la CAME aludió al fenómeno: “Las ventas se iniciaron ya el 18 de diciembre. Fue por las precauciones que tomaron muchas familias de no ir en los momentos de mayor circulación de gente en las calles”, evaluaron.
Por último, desde la CAME advirtieron que “las restricciones en cuanto a la capacidad máxima de gente por local, generó largas colas en algunos locales, que, con el calor, hacía desistir de la compra”.
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