Escocia, Irlanda del Norte y más regiones de Inglaterra pasaron ayer al nivel 4 de alerta, el más alto del sistema, por lo que las restricciones más duras impuestas ante la nueva cepa de coronavirus alcanzan al 43% de la población del Reino Unido. Así los residentes deben quedarse en sus casas, salvo excepciones, los comercios no esenciales deben estar cerrados y no se permitirán la mayoría de los viajes.
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