-¡Ay, chicas! ¡Éramos pocas, y apareció una nueva grieta!
-¿Otra más? ¿Lo decís por Alberto y su entorno?
-Eso estaba cantado. Era una bomba de tiempo. La fórmula presidencial siempre me pareció un “marriage of convenience”.
-Hablá en criollo, please.
-Un matrimonio por interés, por conveniencia, no por amor. Una fórmula muy inteligente que ideó Cris para volver a la palestra. Y bien que lo logró.
-¿Vos decís que ya son una bolsa de gatos? Si recién arrancaron. Ni 2 meses llevan.
-Lo que pasa es que, así como hay muchos tipos de dólar: mayorista, minorista, blue, soja, solidario, y la mar en coche, también hay una variedad infinita de peronistas. Los clásicos, los tradicionales, los K, los ultra K, los conservas, los de derecha, los de izquierda, los del centro.
-Pero supongo que no le pondrán palos en la rueda a Alberto, ¿no?
-Y, no sé. A poco de que escucháramos los comentarios de la Vice vinculando los ancestros de Mauri con la mafia italiana, el Presi se reunió con el Embajador de Italia y destacó “el aporte de la comunidad italiana y sus valores para el desarrollo de la Argentina.” Recalculando, diría la gallega.
-¿Lo hizo para calmar los ánimos, decís?
-Ponéle. O para no echar más leña al fuego.
-Mientras Presi y Vice no se peleen a lo Pimpinela… Igual no hablaba de esa grieta.
-¿Los pro Fabiola versus los pro Juliana? ¿Los luquetes de las Primeras Damas?
-Tampoco. Frío, frío.
-Esperá. A ver si adivino. ¿Entre veganos y carnívoros?
-Yo si no como más carne es porque no me da el bolsillo, no por una postura ideológica.
-Como si la verdura fuera barata, ¿no? Ni hablar de lo orgánico. Una fortuna.
-No, chicas. Hablo del feminismo. Cero sororidad entre nosotras, las minas. Nos estamos morfando crudas. Nos criticamos y juzgamos sin piedad.
-¡Ah! Lo decís por Jimena Barón y su polémico marketing. La hicieron pelota.
-Peor. Fue un linchamiento mediático. Un escrache espantoso.
-Miss Bolivia salió en su defensa. Y acuñó una nueva palabra. Dijo que pegarle a Jimena es “soretismo”. Me gustó el neologismo.
-Bueno, es el riesgo de mostrar toda tu vida en las redes, desde el momento que te levantás hasta que te vas a dormir. Hacés de tu vida un show público, y te exponés a la mirada del otro, a su juicio. Pertenecer al gran circo romano tiene su precio.
-Pero lo que digo, chicas, es que las minas somos malísimas entre nosotras. Nos despellejamos con prisa y sin pausa. Más machirulas que los propios machirulos.
-Convengamos que si nuestros hijos varones son machistas, la culpa es nuestra, la manera en que los criamos.
-No tanto en las nuevas generaciones, Leti. Hoy los pibes y los maridos comparten las tareas. Cocinan, limpian, lavan los platos, ponen y sacan la mesa, cambian pañales, hacen mandados, nada que ver con nuestra infancia, cuando los roles estaban más marcados y estereotipados.
-Todo bien, pero lo de la Barón saturó. Cadena nacional. Hasta en los noticieros. Como si no hubiera temas más importantes. Un culebrón sobreactuado por donde se lo mire.
-¿Y de qué querés que hablemos? ¿Del Coronavirus? ¿Del FMI? ¿Del default? ¿De la falta de rumbo? ¿De la incertidumbre? ¿De la violencia? Es mejor distraerse con boludeces.
-Sabias palabras. Bienvenidas las cortinas de humo para vivir cómodamente en las tinieblas. Ahoguemos las penas con una cosecha tardía. Como nosotras. ¡Chin, chin!
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