Desde Plaza Yrigoyen ya no saben a quién reclamar por las permanentes y caudalosas pérdidas de agua, producto de sendas roturas de caño. “Una está sobre 19 y 59, y la otra en 19 y 60 -indicaron lugareños de la zona- Tienen más o menos dos meses”. El colmo, ilustraron, es que, mientras en la calle se derrocha ese servicio vital, en sus casas las canillas suelen estar secas. Pues “siempre hay baja presión”.
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