Las vidas de Carmen Rodríguez (83) y de Rosa Mancuso (84) se ligaron desde muy temprano, sin separarse más. “De jovencita ella vivía cerca del teatro (La Nona) y ahí conoció a mi mamá y a mi tía Norma”, contó el director Leo Ringer, que era testigo y partícipe de las charlas que las amigas mantenían todas las tardes.
Es que a los 17 Carmen y Rosa empezaron a trabajar como secretarias en una escribanía muy conocida de La Plata. Siguieron juntas en la dirección de Pavimentación de la municipalidad y cuando Mancuso abrió su propia escribanía, en el 68, Carmen se volvió su mano derecha. Juntas también “colgaron los botines” en 2012, apuntó Leo, pero Carmen nunca dejó de ir a verlos a diario. “Nos hacíamos compañía, entre las 5 y las 7 de la tarde. Compartíamos charlas, recuerdos, chismes. Y las dos eran las anfitrionas del teatro o de la escribanía (que está justo enfrente)”, dijo Ringer. Leo describió a su tía postiza como una “gallega piola, canchera y autónoma”, que siempre “preservó con discreción su vida privada” y se manejó hasta hace pocos años con su propio Citroën. “No tenía miedo. Tomaba su vinito a la noche, le gustaba comer salame, mirar televisión. A esta edad todos sabemos que hay que tener las valijas listas para partir, pero Carmen estaba muy bien. Es muy feo lo que pasó”, cerró Leo, conmovido.
SUSCRIBITE a esta promo especial