La vida en la ciudad ha experimentado fuertes cambios en los últimos diez días cuyos efectos de a poco comienzan a verse plasmados en nuestro paisaje urbano. Si bien se observa movimiento en las calles no se trata de la misma rutina.
Los vecinos ahora transitan presurosamente las calles de la ciudad en busca de insumos básicos como alimentos, combustible y dinero en efectivo. Luego, el objetivo es llegar a casa cuanto antes para seguir cumpliendo con la cuarentena y de este modo disminuir el riesgo de contraer el COVID19.
Por las disposiciones que se detallan en el decreto que ordena el aislamiento y por las medidas sanitarias que recomiendan aplicar los especialistas, comportamientos sociales como las salidas gastronómicas, las reuniones en las plazas o la ingesta de alimentos en la vía pública por el momento están en desuso.
Esto genera que los espacios públicos se encuentren más limpios, lo que termina impactando directamente en la vida de un animal que forma parte del entramado urbano platense: la paloma.
Según el reporte de algunos vecinos que se comunicaron con este diario, en las últimas jornadas se ha visto una gran cantidad de estas aves sobrevolando distintos sectores del casco urbano y todo apunta a que estarían buscando la comida que ya no pueden encontrar en las calles y plazas.
El licenciado Jorge Arias, biólogo egresado de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata, señala al respecto que "es posible que la palomas estén sufriendo los efectos del aislamiento preventivo y obligatorio decretado por el presidente ya que son animales que se han adaptado de tal forma al ser humano que su vida prácticamente depende de nosotros".
“Tanto a la hora de comer como de hacer sus nidos, estas aves vienen aprovechando desde hace muchos de años nuestra vida en sociedad y los edificios que construimos para progresar hasta convertirse en grandes poblaciones. Esto ha llevado que en muchos países se hayan convertido en un problema y hayan tenido que ser combatidas como plagas”, dijo el biólogo que forma parte del equipo que viene estudiando el impacto de la cotorra en el casco urbano platense.
Señaló, en este sentido, que "no será raro comenzar a ver bandadas" que empiecen a abandonar las plazas en donde ya no hay "migas disponibles" para comenzar a recorrer la ciudad en busca de comida. “La presencia de palomas es muy común en las calles por que no ven al hombre como un enemigo natural. Hay una interacción tal que no saben vivir por sí solas”, destacó.
En tanto, citó un caso que tuvo lugar hace algunas jornadas en la ciudad española de Benidorm en donde una mujer fue abordada por una bandada de palomas que están buscando desesperadamente algo para alimentarse. “En el video se ve cómo la siguen. No la atacan pero si se ve cómo le hacen guardia, como si estuvieran esperando que la mujer les arrojara algo”, explica.
Arias remarcó que, más allá del impacto emocional que puede generar en nosotros el padecimiento de estos animales, "es muy importante no tocar a estas aves ya que transmiten una gran cantidad de gérmenes y bacterias que pueden resultar nocivas para la salud del hombre".
Apuntó además que “en el caso de que muera una gran cantidad de ejemplares a causa de la falta de alimentos, su población se puede recuperar fácilmente ya que tienen una alta tasa de reproducción, no tienen enemigos naturales en nuestra ciudad y además, en la Argentina está prohibido cazarlas”.
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