Con el fallecimiento de Leonel Fortuna, la ciudad perdió a un destacado profesional que fue uno de los fundadores del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de La Plata, pero además a un respetado vecino de extenso arraigo en la Ciudad.
Sus padres fueron Maddalena Piccinelli y Amadeo Fortuna; había nacido el 15 de Junio de 1924 en Santa Anatolia, comuna de Borgorose, Italia. Allí vivió hasta los 4 años, cuando sus padres decidieron que realizara sus estudios en la escuela militar de Roma, donde estuvo hasta los 12 años.
En 1936 viajó a la Argentina con su madre y con sus hermanos Mario y Antonio, se radicaron en Berisso donde ya los esperaba su padre; la familia creció con el nacimiento de María, su hermana menor.
Siempre con la idea de construir un futuro próspero decidió estudiar y trabajar. Se recibió de tenedor de libros.
También trabajó en distintas empresas constructoras y fue empleado calificado del frigorífico Swift.
Además expresó un gran compromiso con la comunidad de inmigrantes italianos, entre otras actividades, se desempeñó como secretario general de la Sociedad Italiana de Berisso.
Con los años obtuvo el título de Martillero y Corredor Público Nacional, formación que lo habilitó para fundar su propia inmobiliaria en la ciudad de Berisso.
Tanto fue su amor por el trabajo que ejerció hasta pasados sus 90 años. Esa forma de entender el desempeño laboral lo llevó a asumir diferentes compromisos profesionales y, en ese contexto, fue uno de los fundadores del actual Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de La Plata.
En el plano familiar cumplió su sueño de formar su propia familia junto a Olga Molina. De la unión nacieron sus tres hijos Liliana del Luján, Leonel Lucio y Aníbal Amadeo.
Con el tiempo tuvo la dicha de convertirse en abuelo de Laura Mendieta, María Nella, Martín y Charo Fortuna. Con todos fue amoroso y una figura presente de cálida predisposición para acompañarlos en cada etapa de sus vidas.
A su inmenso amor por la familia y el trabajo, se le sumó su pasión por Gimnasia y Esgrima, club al que acompañó a lo largo de su vida.
De acuerdo a lo que destacaron sus allegados, su legado fue la rectitud y disciplina, valores por los que fue estimado y respetado, no solo por su entorno más cercano, sino también por todos los profesionales que lo conocieron en sus más de 60 años de trayectoria en el mercado inmobiliario.
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