Inicialmente, parecía un escruche mínimo, pero al sacar cuentas, la propietaria del estudio de informática de San Carlos redondeó un cálculo que lo transformó en uno de los más duros de una jornada con delitos en la Región. En la lista se sumó otro ataque en una de las modalidades tradicionales, de ladrones con ropas que los asemejaban a efectivos de la Policía, según la primera versión de la víctima que los sufrió en su casa de Gonnet.
No fue todo, la peste de usurpaciones en la Región rondó ayer por esa misma zona y terminó en un caso con implicancias de otros delitos: amenazas y evidencia de robo de un auto tras el arresto de dos hombres señalados por intentar apropiarse de un terreno en 492 entre 5 y 6.
Según calculan los investigadores y así lo muestran las imágenes de una cámara de seguridad en el comercio de San Carlos, fue un ladrón solitario quien perpetró el escruche tras desamurar la reja de una de las dos ventanas hacia la calle, junto a la escalera de acceso. El local está situado en la planta alta.
La maniobra delictiva le permitió hacerse con un botín cuyo monto, ascendería a los 100 mil pesos. En los primeros cálculos conocidos en la noche del martes, se hablaba de un monto menor.
El hecho tuvo lugar a media mañana en una oficina situada en 137 entre 46 y 47.
Hasta ese lugar llegó un sujeto que, tras forzar las rejas y la ventana del local, ingresó para registrar el mobiliario.
Tras permanecer algunos minutos en la oficina, en los que abrió cajones y revisó estanterías, se fue del lugar con dos cajas de herramientas, una consola de videojuegos y mercadería que comercializa este estudio informático.
“Sacó las rejas de la ventana. No sabemos cómo lo hizo ya que, según vimos en un video tomado desde otro ángulo, no tenía herramientas. Calculamos que hizo fuerza hasta que logró sacar la estructura metálica” señaló a este diario Karina, una de las damnificadas.
Las imágenes de la cámara muestran a un hombre de mediana edad, casi calvo, con barbijo y un pulóver con rombos.
Es el segundo robo que sufren en menos de siete meses. El anterior hecho tuvo lugar en octubre cuando tenían el local en La Loma. Aquella vez fue una entradera. El caso empujó a la pareja a mudarse a un barrio más tranquilo.
“Son muchas las cosas que llaman la atención. Primero, que hayan ido directamente a la oficina que queda en un lugar que no es muy transitado. Entraron a un edificio, subieron al primer piso y ahí este sujeto empezó a sacar las rejas”, sostuvo.
Tanto Karina como su pareja no dejan de relacionar los dos robos que sufrieron en menos de un año y es en este marco que “creen que están marcadas o alguien las entregó”, dijo.
polichorros o “mamechorros”
En otro de los ataques resonantes de la jornada, desconocidos irrumpieron en una vivienda situada en 25 entre 503 y 504 sobre el final de la tarde de ayer y se apoderaron de plata y un auto del dueño con violencia.
La presentación descolocó al propietario. Inicialmente denunció ante efectivos del Comando de Patrullas que se trataba de dos sujetos vestidos con ropas similares a las que usa la Policía.
Según informó una fuente de la fuerza, en la denuncia que radicó durante la mañana de ayer revisó el testimonio e indicó que llevaban mamelucos como los que utilizan los operarios de las empresas industriales o de servicios.
Esa versión quedó ratificada por una prueba obtenida en una cámara de video de la zona, donde se vería a los autores del asalto con la ropa de trabajo de los obreros.
El golpe en cuestión se perpetró en minutos. Los ladrones, según indicó la víctima, lo sorprendieron y luego de aplicarle varios golpes de puño en la cara le robaron 20 mil pesos y un Renault Twingo.
En otro de los escruches de la jornada de ayer, resultó afectado el mobiliario de la Secundaria Nº 49 de 137 y 86, Los Hornos.
Desde la comunidad educativa se denunció que les robaron un horno pizzero, una amasadora, una sobadora y otros elementos de cocina que se emplean en la formación de los alumnos.
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