Con el fallecimiento de Waldo Brandwajnman, la Ciudad perdió a una personalidad de la cultura que se destacó como músico de jazz, productor y docente.
Había nacido el 11 de febrero de 1958 en La Plata; sus padres fueron Fernando Brandwajnman y Herminia Meschiany y creció junto a su hermano mellizo Allan y a su hermana Déborah – ambos fallecidos -.
Al finalizar la secundaria y, con el deseo de que su vida estuviera vinculada a la música, viajó a Boston -Estados Unidos- para capacitarse en Berklee College of Music. En ese país trabajó y estudió hasta perfeccionarse como músico y productor.
De regreso, abrió el bar de jazz Scat, en 60 entre 11 y 12; luego inauguró otro similar en Uruguay y fue productor de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, en los inicios de la banda. A la par, formó el grupo de jazz Taxi.
Emprendedor nato, luego transformó el espacio del bar Scat en la Escuela Emu, de sonido y de música, allí capacitó a técnicos y músicos. Tiempo después la institución se mudó a un edificio ubicado en diagonal 73.
El respeto que se fue ganando en el ambiente artístico le permitió viajar a Estados Unidos, a Europa y a diferentes países de América. En distintas ocasiones la Asociación Internacional de Jazz lo invitó a participar de festivales y Waldo fue un digno representante de la Argentina.
Como gestor cultural, estuvo al frente de “La Plata Jazz”, un festival que durante unas 15 ediciones trajo a la Ciudad a reconocidos músicos nacionales y del exterior. Además, propició la formación de la Asociación Latinoamericana de Escuelas de Música – ALAEMUS-.
Ser sociable lo llevó a conocer a mucha gente y a granjearse numerosas amistades. También fue cercano a sus alumnos de música y les reforzó la idea de que el trabajo les haría potenciar el talento.
Waldo fue carismático, cálido y se preocupó porque su escuela fuera una especie de familia. Su lema fue que lo principal era que aprendieran, por eso, si atravesaban complicaciones económicas no dudaba en ayudarlos a través de becas. También incorporó a muchos de ellos como profesores.
En el plano afectivo, estaba casado con Malena Jáuregui y la familia creció con los nacimientos de Valentín –que lo convirtió en abuelo de Mía – y de Belén.
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