Luego de una reunión llevada a cabo esta noche en la sede de Barcelona, el presidente culé Josep Bartomeu le confirmó a la cadena COPE que Quique Setién dejó de ser el entrenador del equipo. Final cantado luego del papelón del viernes pasado.
Tras la terrible debacle en Champions, Bartomeu, que normalmente no habla después de los partidos, tomó la palabra en la cadena de televisión Movistar+ para pedir disculpas a los aficionados del Barça. "Ha sido un desastre. Ahora toca la toma de decisiones, algunas ya las teníamos pensadas antes de la Champions y las ejecutaremos", señaló.
Ahora suenan como posibles reemplazos Ronald Koeman, el argentino Mauricio Pochettino, Xavi y Titi Henry. Incluso semanas atrás hasta se habló de otro argentino como candidato: Marcelo Bielsa.
DESMIENTEN QUE SE VAYA MESSI
Mientras que se define quién será el próximo entrenador del equipo, en Barcelona están movilizados por definir la situación de Lionel Messi, a quien la prensa señaló que se quiere ir del club.
Según dijeron fuentes del Barcelona a los principales medios catalanes, "el capitán tiene contrato hasta junio de 2021 y en ningún momento ha manifestado esta intención de marcharse".
El crack argentino vive días tristes con el club de su vida, tras constatar de la peor forma posible la cruda realidad de que el equipo ganador que hasta hace no mucho tiempo le permitía olvidar sus momentos de frustración con la selección argentina está agotado y el club deberá definir un nuevo proyecto que hoy mismo se puso en marcha con la desvinculación de Setién.
A pesar de que el crack argentino es pretendido por varios equipos, muy pocos pueden pagar su sueldo, apenas el Manchester City, el París Saint Germain, el Inter de Milán o el Bayer Munich, aunque este último no parece necesitarlo.
El Manchester City de Pep Guardiola tiene un atractivo especial desde el punto de vista deportivo, ya que implicaría el reencuentro entre Messi y el DT catalán, su mentor en el Barcelona, con el que comparte actualmente la obsesión de volver a conquistar la Champions.
No obstante, el divorcio entre Messi y el Barcelona, el club al que llegó con 13 años y con el que lo ganó todo, y en el que dijo en reiteradas ocasiones que quería terminar su carrera, todavía puede evitarse. El 10 del Barcelona pudo abandonar el club este año, puesto que su contrato le permitía cortar la relación si así lo manifestaba antes del 31 de mayo, pero no lo hizo.
En su decisión pesaron cuestiones de índole personal, como el hecho de que su familia, su mujer Antonella Roccusso y tres hijos, se encuentran felices y cómodamente asentados en la capital catalana, mientras el contexto de la pandemia mundial de coronavirus tampoco invitaba a emprender una aventura incierta.
Además, Messi había dejado claro meses antes que no quería irse del Barcelona, aunque tampoco se quedaría a cualquier precio. Su sueño no es otro que tener un final glorioso en el Camp Nou, liderando un proyecto que devuelva al club catalán a la cima de Europa.
"No quiero un contrato largo y quedarme porque tengo contrato, sino porque quiero estar en buena forma física, jugar, ser importante y ver que hay un proyecto ganador", dijo el capitán azulgrana en una entrevista en septiembre de 2019, al inicio de la temporada.
Tras dejar escapar la Liga española en manos del Real Madrid, Messi seguía depositado sus esperanzas en la Champions League, pero la inédita fase final de Lisboa hizo emerger la crisis deportiva soslayada por la crisis institucional en la que se encontraba ya sumido el club, con una cúpula directiva cuestionada y enfrentada con su máxima estrella.
Si bien en el Barcelona confían en convencer al seis veces ganador del Balón de Oro para que se quede con un proyecto nuevo, la situación es compleja porque el tiempo apremia y se requiere un dinero con el que no cuenta.
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