Williams, la escudería británica de F1, fue adquirida por el fondo de inversión estadounidense Dorilton Capital, con sede en Nueva York e involucrada en sectores como salud, ingeniería y fabricación industrial. Inmersa en una crisis financiera, sin buenos resultados deportivos y con la salida de su principal patrocinador, la escudería había anunciado que buscaba soluciones para asegurar su futuro.
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