Repartió sus pasiones entre la familia, a la que se dedicó de forma amorosa, y su extensa y comprometida carrera en el Poder Judicial. Generosa, de gestos amables y entregada sin condiciones a cada proyecto vital que encaraba, Azucena Blanca González Cánepa, quien falleció a los 83 años, será recordada por la solvencia en su trabajo y la calidad humana que la caracterizó.
Hija única, había nacido el 17 de diciembre de 1936 en esta ciudad. Sus padres eran José Justo González Cánepa y Blanca Azucena Cucci Lagrava.
“Coty”, como la llamaban todos, completó los estudios secundarios en el Liceo Víctor Mercante y siguió Derecho en la Universidad Nacional de La Plata.
Recibida de abogada, ingresó muy joven a la Justicia bonaerense. Primero cumplió funciones en un juzgado de San Isidro. Por aquella época -los años 60- también se había casado y comenzaba a armar una familia con el ingeniero Néstor Morquecho. Para poder compatibilizar la atención del hogar y las exigencias del empleo consiguió el traslado a La Plata. A partir de entonces desarrolló una vasta trayectoria en distintos ámbitos judiciales.
Fue asesora de Menores, jueza en lo Civil, y en los últimos años de la actividad, Defensora de Pobres y Ausentes. Tal fue el entusiasmo que le despertaron los diferentes cargos que ocupó que se jubiló sobrepasando por mucho la edad jubilatoria establecida.
De carácter sociable y alegre, supo mantener sólidas y duraderas amistades, incluidas aquellas de la época escolar. Disfrutaba de las reuniones y amaba el canto, un gusto que satisfacía cada vez que la ocasión la habilitaba.
“Coty” fue una “buena mujer”, según la definieron allegados. Y una de sus cualidades más destacadas fue no haber mostrado nunca un rasgo vinculado al egoísmo: siempre estaba dispuesta a tenderle una mano a quien la necesitara, sobre todo con su gente más cercana, pero también con personas fuera de su entorno más estrecho.
Viajar -ya sea por el país o cuando tuvo la oportunidad de conocer Europa-, fue uno de sus pasatiempos favoritos y aprovechó cada vez que pudo programar un itinerario con la familia o, luego de enviudar, con amigas.
Fue la madre de Fabián -ingeniero- y Analía -abogada- y así como se consagró primero a sus hijos, cuando crecieron y le dieron nietos volcó en ellos todo su afecto. La complacía enormemente compartir momentos con Lautaro, Lara, Camila, Vera, Luisina y Gael.
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