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Ocurrencias: olvidos peligrosos

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Por Alejandro Castañeda
afcastab@gmail.com

Alguna vez glosamos las andanzas de un museo del fracaso amoroso, un emprendimiento itinerante que nació en Croacia y fue creciendo gracias al aporte de esos enamorados tristones que aportaron cositas sobre una historia que no fue. Es una galería de abatidos y lágrimas que deja ver los restos de esas pasiones que se han ido apagando, a veces sin razones, pero a las que el tiempo acabó arrinconando entre la indiferencia, el olvido y el dolor.

Fue creado por Olinka Vistica, una novia sufrida que decidió exponer sus recuerdos para tratar de sacárselos de encima. Gracias al aporte anónimo de otros abandonados, ella fue sumando más y mejores piezas a favor de una causa tan vieja como el hombre y que ha llenado la vida de reproches, insomnios, congojas y boleros. Es un muestrario de objetos íntimos que nació como exorcismo y acabó formando una enciclopedia del amor marchito.

“Hay poesías, un cuadro al óleo enviado del Reino Unido, un vestido de bodas de Italia, ositos peluche, teléfonos que en vano esperaron la llamada que nunca llegó, incluso un cálculo procedente de la vesícula biliar de un esloveno que lo consideró consecuencia y recuerdo de una relación dolorosa y apasionada”, cuenta la reanimada Olinka. La exposición, que hizo una festejada gira por Europa, es un homenaje al desamor. Y contó con el patrocinio de tanto desatendido que encontró, en esas afligidas vitrinas, el mejor lugar para dejar los deshechos de un metejón que se soñaba eterno, que se fue evaporando, pero que costaba mucho poder olvidarlo.

Aquí cerca surgió la idea de hacer una muestra sobre la pasión y el recuerdo. Se integra con objetos que fueron dejando en los albergues transitorios esos enamorados que la pasaron tan bien que a la salida se olvidaron de recoger todo. Hace poco nos hicimos eco del mal momento que están viviendo los dueños de los albergues transitorios.

En Santa Fe montarán un Museo del Sexo con objetos olvidados

Su crisis parte de una insuperable ironía: la pandemia exige distancias y permisos, justamente lo que siempre tiene que faltar en estos lugares que nacieron para ofrecer confort y anonimato a esas parejas que necesitan el venturoso confinamiento de unas horas de contagiosa delicia. En Santa Fe, un empresario hotelero se encuentra en plena creación de un novedoso museo: el Museo del Sexo. El dueño de la idea y organizador es Oscar Pernigotti, quien siempre tuvo en mente hacer una muestra de objetos olvidados por su clientela. El es propietario de dos moteles del sur de la provincia de Santa Fe. Y ante la crisis, al ver agotadas ideas y ahorros, decidió armar una exposición con los restos que han ido dejando esos amantes apurados y olvidadizos que, cuando vencía el turno, manoteaban lo que podían.

“El negocio de los moteles sufrió variables con el correr del tiempo y desde hace muchos años ya no es lo que fue en otras décadas”, contó. “Tenemos muchos documentos, tarjetas de crédito, aritos, bombachas, calzoncillos o consoladores. El depósito está lleno de cosas que nadie por supuesto viene a buscar. Todos estos hallazgos están troquelados y con fecha para que en algún momento sean exhibidos en el museo”, dijo Pernigotti.

Amantes apurados y olvidadizos que, cuando vencía el turno, manoteaban lo que podían

La idea es exponerlos al público y que el imaginario santafesino le ponga nombre a cada olvido. Según informó La Capital de Rosario, habrá juguetes sexuales, bijouterie, documentos, corpiños, boxer, camperas, remeras, tres bicicletas y hasta una rueda de auxilio, entre otras cosas. Los objetos serán mostrados, no para ser vendidos -aunque nunca se sabe- sino para que curiosos y celosos vayan al museo a buscar dueños y sospechosos. Y de paso, para que algunos/as de los desmemoriados revise el catálogo y decida recomprar sus olvidos, limpiar el pasado y evitar que esos recuerdos se conviertan en pruebas.

La exhibición santafesina es la contracara del museo croata, es una exposición de gente dichosa a la que le falló la memoria porque tenían la cabeza en otra parte. ¿Será intencional? Algunos descuidos dejados sobre la cama parecen pequeños homenajes al amor: quizá más de una pareja quiso perderlos para que puedan durar más allá de sus dueños y el olvido.

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