Héctor Oscar Fretes fue un médico de extensa trayectoria en el Hospital “Alejandro Korn” de Melchor Romero. Se dedicó a la psiquiatría con un compromiso de marcada vocación y responsabilidad, por eso y otros atributos personales, su partida provocó numerosas expresiones de pesar.
Había nacido en San Juan, el 8 de abril de 1947. Sus padres fueron Ana Amor Moreno y Jorge Fretes y creció junto a sus hermanos Jorge – su mellizo-, Ricardo y Marcelo. Al completar sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de San Juan, se mudó a La Plata para iniciar su carrera de Medicina en la Universidad Nacional. Al graduarse comenzó su residencia en Psiquiatría, una especialidad que siempre lo cautivó.
Realizó su residencia en el Hospital Interzonal de Agudos y Crónicos “Dr. Alejandro Korn” de Melchor Romero y luego estuvo al frente del pabellón de hombres. Allí ejerció la medicina con una mirada humanista hasta que se jubiló.
Fretes se apasionó en el estudio de su especialidad con el fin de que cada paciente mejorara su calidad de vida, nunca dejó que un diagnóstico severo lo desalentara o le impidiera intentar distintas terapias.
Sus allegados recordaron el caso de una joven sanjuanina que estaba internada en el Hospital Rawson de esa provincia, en estado vegetativo y con un diagnóstico que no preveía ninguna mejora. Sin embargo, el doctor Fretes, que se encontraba junto a su esposa viviendo por algunos meses en su ciudad natal, solicitó permiso para hacerse cargo de la paciente y logró que saliera del coma y se recuperara casi sin secuelas. El caso tuvo una alta repercusión en los medios sanjuaninos.
También atendió de manera particular en su consultorio y en guardias y clínicas locales y de otras ciudades de la provincia.
En el plano familiar, estaba casado con Tini Jordán, se conocieron siendo niños porque sus padres estaban unidos por una entrañable amistad. La familia creció con los nacimientos de Natalia, radicada en Madrid, Marisa y Héctor, quienes viven en El Calafate.
Héctor amó esta ciudad a la que adoptó como propia, en sus primeros años la familia vivió en la zona de 54, entre 10 y 11, y últimamente cerca de la Plaza Brandsen.
Tuvo una marcada introspección, le gustaba estar en su casa, leer libros y diarios, salir a caminar junto a su esposa, disfrutar de un café o pasear con su perra Pinky.
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