Era prácticamente un secreto a voces teniendo en cuenta la emergencia sanitaria que se vive en todo el mundo por el coronavirus. Y en la jornada de ayer, la Conmebol lo terminó por confirmar: tanto la final de la Copa Libertadores como su par de la Copa Sudamericana, se llevarán adelante a puertas cerradas para el público en general.
La final de la Libertadores, prevista para el sábado 30 del corriente mes de enero en el estadio Maracaná, “se jugará sin la presencia de público” a raíz de la pandemia de coronavirus, informó oficialmente ayer por la noche la Conmebol.
En la tarde, ya había anticipado una medida similar para la final de la Sudamericana, que se jugará siete días antes, el sábado 23 de enero, en el Mario Alberto Kempes.
El extenso comunicado emitido por el ente, rezó: “La Conmebol y la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) resolvieron que la final prevista para el 30 de enero en Río de Janeiro se dispute sin público. Desde el inicio de la pandemia, la Conmebol trabajó para un retorno seguro de las competiciones continentales, pero con los máximos cuidados sanitarios. La Final Única de la Libertadores, prevista para el 30 de enero, se disputará sin la presencia de espectadores, como vino ocurriendo en los más de 2.100 partidos disputados en los torneos locales en el Brasil, desde la vuelta del fútbol. La medida fue adoptada de común acuerdo por el presidente de la CONMEBOL, Alejandro Domínguez y el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Rogério Caboclo. La actual situación de la pandemia de COVID 19, todavía en expansión en Sudamérica, no permite la realización de un evento de esta magnitud e importancia con la presencia de público, aún con un aforo reducido”, explicaron desde el ente.
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