Nueve años pasaron desde que Argentina le había ganado por última vez 3-0 a Uruguay: fue en 2012 en Mendoza y con doblete de Messi.
Pero ese no es el dato más destacado que dejó el encontronazo de anoche en el Monumental. El clásico rioplatense terminó sin tarjetas. Increíble.
El árbitro Roberto Tobar no sacó ninguna amarilla y ninguna roja, lo que constituye un detalle saliente y una situación inédita.
Recuerdan las crónicas periodísticas al respecto que desde los años 70, cuando aparecieron las tarjetas en los bolsillos de los árbitros para sancionar el juego brusco y desleal dentro de un campo de juego, todos los enfrentamientos entre Argentina y Uruguay habían terminado con, al menos, una amarilla.
Pasaron 51 años y por primera vez desde la aparición de las cartulinas, no hubo ninguna amonestación ni expulsión en un partido que tiene tanta rivalidad. El chileno Tobar no necesitó usar las tarjetas.
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