La breve y concisa declaración que Martín Fallico Gutiérrez hizo ante la oficial que lo atendió en la comisaría Octava no pasó desapercibida. Sin embargo, esa no fue la única sorpresa que se llevaron los efectivos: cuando abrieron la puerta del inmueble situado en 82 entre 12 y 12 bis, lo que encontraron fue, cuanto menos, sacado de una cinta tipo thriller.
La sangre que cubría paredes y muebles les dio la primera certeza de que lo referido por el ahora detenido era verdad. “Vengo a entregarme porque maté a mi madre”, había sido su presentación, para luego entrar las llaves de la casa en la que vivía junto a su progenitora, Martha Susana Gutiérrez, de 73 años.
El hallazgo del cuerpo, con la cabeza cercenada, fue la prueba definitiva. Y, por si un cadáver decapitado no fuera suficiente para impresionar a cualquiera, sobre un mobiliario descubrieron textos escritos por Fallico Gutiérrez que le aportan todavía más extrañeza al caso. Las frases también aparecieron en una heladera y un taparrollos.
“Crear mi mundo, mi universo, mi anillo multiverso; mis deidades libres de religiones y libres de derecha e izquierda”, dice una de las inscripciones más coherentes.
Otras, no lo son tanto: “No molestar: gracias totales a todas esas personas que me ayudaron. Perdón y disculpas mundiales, universales, galácticas. Sé que hay buenos seres humanos y muy buenas razas alienígenas que quieren ayudarme”.
Para su habitación guardó la más “mística”. Allí, escribió “Zeus, Poseidón y Hades, dioses amigos, salmo 82: somos dioses en este juego (nos tienen dormidos); despierten, jueguen para mí, yo no quiero mentir; no me causa gracia nada”.
Como informó este medio, Fallico Gutiérrez se negó a declarar ante Cecilia Corfield, la fiscal que lleva el caso. Está imputado por el crimen de su mamá y continúa detenido en una celda de la seccional emplazada en 7 entre 74 y 75. Por ahora no fue sometido a peritajes psiquiátricos.
EL HORROR EN BARRIO MONASTERIO
El asesinato tuvo lugar el domingo, presuntamente entre las 14.30 y las 15 horas. Una vecina le dijo a EL DIA que esa jornada “la vi a Susana alegre, escuchando música de Abel Pintos”. Otro frentista aportó un dato crucial: “De un momento a otro, él salió enfurecido de su domicilio, la agarró del cuello y la metió a la fuerza a la casa”, reveló.
Tras esa violenta escena, el acusado protagonizó otra más, al discutir con un vecino que le recriminó el trato hacia su madre. Luego, el silencio.
La autopsia determinó que la mujer fue decapitada viva. Su cuerpo quedó sobre la cama, tapado con una frazada. A su cabeza, envuelta en una bolsa de consorcio, la encontraron en un tacho.
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