La pandemia de coronavirus supuso una oportunidad de oro para las compañías tecnológicas: la inyección extra de capital en el mercado y la aceleración de las transformaciones digitales permitió que numerosas empresas emergentes (’startups’) superaran en el último año la barrera de los 1.000 millones de dólares, convirtiéndose así en “unicornios”, señala la empresaria argentina Silvina Moschini. Ahora bien, todo ese afán de crecimiento derivó en una cierta “masificación” de este tipo de empresas en el ámbito global, según considera Moschini, que el año pasado se convirtió en la primera mujer latinoamericana en presidir una tecnológica con un valor de mercado de más de 1.000 millones de dólares.
“Los ‘unicornios’ no son lo que eran antes. Ahora hay unos 820, a comienzos de 2022 vas a tener más de 1.000. Para mí, no hay que creérsela”, asegura.
Según Moschini, fundadora de Transparent Business -empresa de software de gestión de equipos remotos- y SheWorks -plataforma de contratación online para mujeres-, la categoría de ‘unicornio’ no debe considerarse como un “fin” en sí mismo, sino como una “señal” del mercado de que haces las cosas “lo suficientemente bien”.
“Esto es parte del trabajo, este no es el fin. El fin es generarle valor a tus inversores, a tu equipo, a tus clientes y a todo lo que aportaron para que todos puedan salir con dinero y con una solución que haga la vida de la gente mucho mejor”, subraya la emprendedora.
“Compañías grandes que den un buen retorno, punto. Eso es lo único que vale”, agrega Moschini, cuya empresa matriz, Transparent Business, cuenta con una valoración aproximada de 3.200 millones de dólares.
En cualquier caso, reconoce que el camino hacia ese punto de inflexión no es ni mucho menos sencillo, especialmente para las mujeres: sólo un 2 por ciento de todo el capital de riesgo del mundo va a parar a mujeres emprendedoras, un porcentaje que retrocede hasta el 0,4 por ciento en el caso de las latinoamericanas.
“Para las mujeres es infinitamente más difícil, porque a priori no te creen y la mujer está programada culturalmente para que te vean, pero no para que te oigan”, considera Moschini, para quien la única diferencia entre un buen o un mal emprendedor es la capacidad de comunicar su idea “de manera contundente”.
Con el objetivo precisamente de “democratizar” el acceso a capital, Moschini y un grupo de empresarios lanzaron hace unos meses Unicorn Hunters, un ‘reality’ que combina entretenimiento televisivo con oportunidades de inversión para emprendedores y gente común (“enrichtainment”).
Los seis primeros episodios lograron cerca de 14,5 millones de visualizaciones y obtuvieron unos 50 millones de dólares en solicitudes de capital, unos números que Moschini prevé superar con el salto a nuevas plataformas: “vamos a tener a cientos de millones de personas mirando el show y considerando invertir en estas compañías”.
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