La Iglesia católica exhortó a un “reencuentro, recomenzando por la verdad”, sin “diplomacias vacías, disimulos, dobles discursos, ocultamientos y buenos modales que esconden la realidad”, dialogando “desde la verdad clara y desnuda”, y pidió “coherencia entre lo que se dice y se hace” y que “la caridad no sea fingida”. El mensaje estuvo contenido en la homilía pronunciada por monseñor Oscar Ojea, obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), en la misa de apertura de la 119° Asamblea Plenaria del Episcopado en la Casa de Retiros “El Cenáculo”, en Pilar, que se extenderá hasta el viernes próximo.
Advirtió que “la herida más grande que puede recibir el Pueblo de Dios de nosotros los obispos, sacerdotes y laicos, es la falta de testimonio; la falta de coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos, profesar que adherimos a un estilo de vida sin vivirlo”.
Ojea también apeló a los pasajes evangélicos sobre “el escándalo, el perdón y la fe”, según el texto de la homilía distribuido por la Conferencia Episcopal Argentina.
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