Al igual que Verstappen y Hamilton, igualados en puntos antes del última carrera, Emerson Fittipaldi y Clay Regazzoni tuvieron que esperar a la conclusión de la temporada 1974, en Estados Unidos, para dirimir el título de campeón de la Fórmula Uno.
Por una parte, el brasileño Fittipaldi (27 años, en aquel entonces) con su McLaren, su motor Ford Cosworth y sus patillas a la moda en la época. Por otra parte, el suizo Clay Regazzoni (35 años) a bordo de su Ferrari con su icónico bigote. El escenario: el circuito de Watkins-Glen, en Nueva York.
Victorioso delante de su rival dos semanas antes en Canadá, Fittipaldi había igualado el Mundial de pilotos con 52 puntos por lo que en última carrera se decidiría el nombre del sucesor de Jackie Stewart.
Tercero en el campeonato, con siete puntos menos, el sudafricano Jody Scheckter (Tyrrell-Ford) disponía aún de una pequeña chance de proclamarse campeón; aunque no dependía de sí mismo. En aquella época el vencedor se llevaba 9 puntos, el segundo 6, el tercero 4, el cuarto 3, el quinto 2 y el sexto 1.
Ganador en Brasil, en Bélgica y también en Canadá, Fittipaldi superaba en esa faceta a un Regazzoni que sólo había subido a lo más alto del podio en Alemania. En caso de igualdad final a puntos, el título sería para el brasileño por más victorias.
Ninguno de los dos brilló en la sesión clasificatoria. Fittipaldi salió desde el octavo lugar de la grilla, por delante de Regazzoni (noveno). Lejos de la pole de Carlos Reutemann. El piloto argentino también se llevaría la victoria al comando de un Brabham-Ford.
En la salida, Regazzoni se adelantó a Fittipaldi; aunque la ilusión no le duró mucho. Desde la primera vuelta, Fittipaldi pasó adelante al sexto puesto. Su rival, séptimo, no iba a poder hacer nada con una Ferrari con problemas técnicos. El suizo vio pasar a rivales y el título se le escapó. Pese al accidente mortal del austríaco Helmuth Koinigg en la décima vuelta, la carrera continuó.
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