Ya sea por el poder de sus rezos o por sus linfocitos T, el hecho es que la monja francesa Lucile Randon, de 116 años y conocida como la hermana André, sobrevivió al COVID-19. La religiosa, que reside en un hogar de ancianos en Tolon (sur de Francia) y mañana cumple 117 años, cursó la enfermedad sin síntomas tras dar positivo el 16 de enero.
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