El fallecimiento de Miguel Angel Curciarello, ocurrido a sus 75 años, provocó sentidas muestras de pesar entre quienes lo apreciaron y respetaron por la vasta trayectoria que desarrolló en distintas instituciones de la Región a las que se entregó con generosidad y vocación.
Había nacido el 8 de septiembre de 1945 en Ensenada. Cursó sus estudios primarios en la Escuela N° 4 Nuestra Sra. de la Merced y luego ingresó a la Técnica del Astillero Río Santiago (ARS). En ese complejo naviero trabajó hasta 1976, cuando se convirtió en una de las tantas víctimas del ARS obligadas a separarse de su familia. Una vez que pudo reencontrarse con los suyos, continuó, como siempre, “dedicado a la familia, el trabajo y a la fe en Dios”. Su trabajo como embarcado en La Plata Remolques -de donde se jubiló- lo llevó a cosechar grandes amigos.
Consolidó su proyecto familiar junto a Doña Juana Ester Aramburu, con quien contrajo matrimonio cuando tenía 23 años. Fruto de esa unión nacieron tres hijos: Alejandra, Laura y Leonardo.
De profunda vocación cristiana, realizó el curso en el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, institución con la que colaboró durante 15 años en la guardia sacerdotal de urgencia. Para realizar esa noble tarea trasladaba al sacerdote con su propio vehículo y acompañaba a cada enfermo grave que lo necesitara. También colaboró con Caritas Parroquial de Ensenada. Y cuando esta institución no tuvo lugar físico para funcionar, no dudó en poner a disposición su domicilio durante varios años para que la ayuda continuara. Se reunía cada sábado en la Parroquia Nuestra Sra. de la Merced con otros voluntarios para cocinar y entregar comida en los hogares más humildes.
Fue integrante del Club de Leones de Ensenada y participó muy activamente en la Comisión de Bomberos Voluntarios de Ensenada, de la cual fue Tesorero, siendo uno de los pilares fundamentales en el crecimiento de la institución.
Su familia siempre estuvo ligada a Bomberos: su hijo Leonardo llegó al Cargo de Comandante Mayor y Jefe de Bomberos; sus yernos y sus nietos Micaela, Lucia, Eugenia, Thomas y Giuliana también acompañan ese amor a la institución y se integran a las filas del Cuerpo Activo y Escuela de Cadetes.
Su hobby era construir barcos en escala; el más destacado fue el de la Fragata Libertad, en la cual Miguel había trabajado en su paso por el ARS.
Durante los últimos dos años luchó contra una grave enfermedad, siempre aferrado al amor incondicional que profesaba a su mujer, hijos, nietos y bisnieto.
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