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Mirta Liliana Pierrard

Por Redacción

El fallecimiento de Mirta Liliana Pierrard, a sus 72 años, provocó numerosas expresiones de pesar en distintos círculos a los que ella se vinculó a lo largo de su vida y en los que fue apreciada por su espontánea simpatía y bondad.

Había nacido el 22 de diciembre de 1948, en La Plata, en el seno del hogar conformado por María Stafanuto y Augusto Pierrard y creció en el barrio de La Loma junto a sus hermanos Raúl y María Fernanda.

Mirta cursó la primaria en la escuela N° 19 y la secundaria, en el colegio Normal N°1 “Mary O´Graham”, del que se graduó como maestra. Luego estudió fonoaudiología.

En el terreno laboral, se desempeñó como empleada administrativa en el Círculo Policial. Trabajó en esa institución durante muchos años, hasta que se acogió al beneficio de la jubilación.

En un baile organizado por Gimnasia y Esgrima, conoció a Oscar Iotti con quien se casó el 21 de enero de 1977 y con quien compartió la vida a lo largo de 55 años.

La familia creció con los nacimientos de Andrea y Pablo que, a su vez, la convirtieron en abuela de Cata, Nano, Vito y Vera. Los pequeños la colmaron de felicidad y plenitud.

En el tiempo libre, Mirta participaba de actividades como el curso de Cerámica con Técnicas Aborígenes, organizado por la Universidad Nacional de La Plata.

Con relación a su forma de ser, sus allegados destacaron que Mirta siempre fue una mujer empática y conciliadora, alguien que disfrutó de las reuniones familiares y fue una cálida anfitriona que se esmeró para que todos se sintieran cómodos.

También le gustaba conversar y reunirse con amigas. En cada encuentro se caracterizaba por transmitir alegría.

En el plano deportivo fue simpatizante de Gimnasia y alentó para que sus hijos sintieran pasión por los colores albiazules.

Con sus nietos fue una figura muy presente que compartió con ellos todo el tiempo que pudo. Además se mostró interesada en conocer los códigos actuales, al punto que hasta reparó en redes sociales como TikTok, y se animó a unirse a algún video promovido por sus nietos.

Muy buena madre y esposa; mujer comprometida con el prójimo y de sólidos valores, la partida de Mirta Pierrard produce un profundo vacío entre quienes tuvieron la fortuna de conocerla, pero, sin dudas, a todos les queda el recuerdo que dejan las personas de bien.

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