Marcelo Prudente

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A los 53 años falleció Marcelo Prudente, un reconocido médico de la Ciudad que se desempeñó en el área de obstetricia. Su pérdida provocó sentidas muestras de dolor entre quienes lo conocieron.

Hijo de Marta Linzoaín y Miguel Ángel, había nacido el 7 de octubre de 1967, en Mar del Plata y creció junto a su hermano Alejandro. Tras completar sus estudios secundarios, se mudó a esta ciudad para ingresar a la facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de la Plata.

Al obtener su título, comenzó la residencia de tocoginecología en el hospital San Martín y, al completar la especialidad, continuó trabajando en ese hospital público e ingresó al Instituto Médico Platense. Durante 25 años formó parte del equipo obstétrico junto a la doctora Adelaida Soria; en ambas instituciones trabajó hasta la actualidad.

También fue jefe de sala de Embarazo de Alto Riesgo en la Maternidad del Hospital San Martín. Por su gran dedicación, cosechó el afecto y respeto de sus pares y de sus pacientes.

Junto a María Alejandra Suárez Fernández, también médica y oriunda de Mar del Plata, formó una familia que creció con los nacimientos de Martina -18- y Jerónimo -16-. Desde hacía una década estaban radicados en la zona de Tolosa.

Expresó un gran arraigo por esta Ciudad, pero nunca dejó de regresar a su ciudad natal donde viven su madre, su hermano y un grupo de primos por el que sintió un entrañable afecto y con el que se mantuvo en contacto.

Si bien se dedicaba con pasión al trabajo, en cuanto sus obligaciones se lo permitían, le encantaba viajar, ya sea a Mar del Plata o a cualquier otro punto turístico. En esos momentos, Marcelo Prudente disfrutaba intensamente de pasar las tardes al sol, en contacto con la naturaleza, con el agua y al aire libre.

De carácter firme y frontal, también solía sorprender a sus allegados con sus arranques divertidos. Entre sus valores personales se destacó su predisposición a colaborar con todo aquel que lo necesitara.

En el terreno profesional, sus pares subrayaron que fue muy organizado y disciplinado, ya que entendió que la atención de sus pacientes debía hacerse de manera responsable y con una gran entrega.

Para su entorno laboral y familiar, su partida fue tan dolorosa como imprevista porque Marcelo Prudente aún tenía proyectos por cumplir y mucho por entregar a los suyos y a la sociedad.

 

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