Una vecina de La Plata, que está de vacaciones en la Costa Atlántica, recibió un llamado telefónico desde una característica numérica que no tenía agendada. Igual atendió. Y lo primero que escuchó era que había ganado la suma de 350 mil pesos de un concurso patrocinado por una petrolera con sede en los Países Bajos. Mezcla de emoción y sorpresa, su marido, que es abogado, jugó un papel clave para echar por tierra el intento de estafa.
Mediante una clave bancaria, que la afortunada debía activar desde un cajero automático, la maniobra delictiva iba a quedar consumada. Pero eso no sucedió.
En diálogo con este diario, el letrado contó que “es increíble que todavía esto ocurra. El número del que llamaron a mi mujer, que ya se lo pasé a la Policía, es de la provincia de Córdoba. Espero que puedan hacer algo con esta gente, para que no engañen a nadie más”.
Al parecer, con el pretexto de un certamen que tenía el aval de un famoso conductor televisivo, el delincuente puso en marcha su arte de embaucar.
Sin embargo, el que tomó la posta del otro lado del teléfono fue el abogado, acostumbrado a lidiar con este tipo de situaciones.
“Empecé a hacerle preguntas y el que llamó ya no era el mismo. Me di cuenta de que era un cuento”, explicó.
“Mi señora quedó temblando del miedo. Hay que cortar con este tipo de delitos”, aseveró.
El profesional mencionó que se comunicó de inmediato con el 911 y que hará la denuncia en una comisaría.
También que llamó a una estación de servicio de la firma para tener más detalles del episodio.
“Me dijeron que no lo pueden parar. Que el concurso existió, pero hace varios meses atrás”, concluyó.
Este tipo de estafas telefónicas es bastante habitual. Los estafadores suenan convincentes, de manera tal de generar en el usuario una sensación de confianza. Y en buena parte de la conversación repiten las presuntas medidas de seguridad que están en marcha para proteger a quien, después de todo, será su víctima.
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