Fue un comprometido dirigente comunitario que, desde que se radicó en Melchor Romero, trabajó de manera incansable por los adelantos de esa localidad. Apreciado y respetado por igual, el fallecimiento de Víctor Alfonso Vallone fue considerado como una pérdida irreparable entre quienes lo conocieron.
Había nacido el 18 de febrero de 1950 en La Plata, en el seno del hogar conformado por Víctor Ramón Vallone y Carmen Tagliaferro y creció en el barrio de La Loma, junto a su hermana Norma.
Tras completar sus estudios secundarios en el colegio Albert Thomas y obtener su título de maestro mayor de obras, ingresó a Astilleros Río Santiago, al área de planos.
Después se desempeñó en la Caja de Previsión Social del Colegio de Ingenieros y, por último, en Obras Sanitarias, dependencia en la que alcanzó el cargo de inspector del organismo regulador.
En abril de 1975 se casó con Mirta Wetzel y, años después, llegaron los hijos, Norberto, Nora y Nicolás. Ellos lo convirtieron en abuelo de Lucía, Santi, Genaro, Julieta, Valentino y Ramiro.
El matrimonio vivió por algunos años en la zona de 46 y 28, pero luego decidió mudarse a Melchor Romero con el sueño de tener su casa propia, algo que con mucho esfuerzo consiguió.
En esa localidad se produjo el despertar de Víctor como dirigente comunitario. Al principio participó de la cooperadora del jardín de infantes de Colonia Urquiza, a la que iba su hijo Norberto. Después, lo invitaron a sumarse al Club Romerense, institución a la que se entregó por completo. Tan fuerte fue su compromiso que, aun gravemente enfermo, hizo lo imposible por participar del centenario de la entidad que se conmemoró el 19 de noviembre último.
Su meta siempre fue proponerse proyectos y cumplirlos. Con ese espíritu, fue parte de emprendimientos para conseguir la iluminación y pavimentación de la avenida 520 o adelantos para la zona como el teléfono y el gas.
Además trabajó por la conformación de la Cooperativa de Agua Potable, en la que llegó a ser presidente; fue parte del consejo de la parroquia de la Inmaculada Concepción y presidió la cooperativa del Hospital Alejandro Korn.
Víctor Vallone dejó su huella en todas las instituciones de Melchor Romero porque creyó fervientemente que los adelantos solo se consiguen con el trabajo mancomunado y fue ejemplo de su prédica.
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