El Parlamento aprobó ayer la polémica reforma de una ley que reforzará los poderes del gobierno de Angela Merkel para imponer medidas contra el COVID-19, entre fuertes protestas que enfrentaron a la policía y a miles de manifestantes en Berlín. La nueva ley prevé la imposición automática de fuertes restricciones cuando una zona alcance los 100 contagios cada 100.000 habitantes.
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