India registró ayer su récord de decesos y contagios por coronavirus, con casi 350.000 nuevos casos en 24 horas y 2.767 personas fallecidas. El gigante asiático, de más de 1.300 millones de habitantes, no consigue doblegar la pandemia.
“Los estragos del coronavirus continúan y no hay tregua”, admitió Arvind Kejriwaly, jefe de gobierno de la capital, Nueva Delhi, por lo que decidió prolongar el confinamiento en la región una semana más.
En todo el mundo se registraron más de 823.000 nuevas infecciones en 24 horas. La pandemia ya causó más de 3,1 millones de muertos y más de 146 millones de contagios desde que apareció la enfermedad en diciembre de 2019.
Pero actualmente es en India donde se producen las imágenes más dramáticas, con hospitales saturados, con camas con dos o tres enfermos, y sin oxígeno para salvar vidas.
En este país, donde apareció una nueva variante, 16,9 millones de personas se enfermaron desde el inidio de la pandemia, y 192.000 murieron, lo que sitúa a India en el cuarto lugar por número de fallecimientos.
AYUDA INTERNACIONAL
Para ayudar a capear la “tormenta”, en palabras del primer ministro indio Narendra Modi, la Unión Europea (UE), el Reino Unido y EE UU anunciaron el envío de ayuda. Incluso Pakistán, tradicional enemigo de la India, propuso asistencia.
Jake Sullivan, el asesor de seguridad nacional del presidente estadounidense, Joe Biden, conversó ayer por teléfono con su homólogo indio, Ajit Doval, y le expresó su “profunda solidaridad” con el pueblo de la India ante el auge en casos de covid-19.
“Estados Unidos está trabajando a contrarreloj para entregar recursos y suministros” a la India, dijo la portavoz de Sullivan, Emily Horne, en un comunicado.
En concreto, el país norteamericano pondrá “inmediatamente a disposición de la India” materias primas que se requieren “urgentemente para fabricar la vacuna Covishield”, producida por el Serum Institute de India con tecnología de Oxford y AstraZeneca.
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