India está atravesando una situación desesperante por la pandemia de Covid-19. Es el cuarto país del mundo con mayor número de muertos en términos globales, por detrás de EE UU, Brasil y México: acumula casi 205.000 decesos por el coronavirus, de los cuales más de 3.600 fueron en las últimas 24 horas, período en el que también se batió otro récord de infecciones, con 380.000 nuevos casos (acumula ya 18,3 millones).
El envejecido sistema sanitario indio lleva muchos años subfinanciado y ahora, frente a esta violenta segunda ola de la pandemia, enfrenta una falta de los medicamentos y del oxígeno que necesitan los pacientes más graves de Covid-19.
El aumento de casos es vertiginoso y colapsa crematorios y cementerios
En Nueva Delhi, los pasillos hospitalarios están abarrotados de camas y camillas, y los familiares reclaman en vano oxígeno o la admisión de sus allegados enfermos. Algunos mueren a las puertas del hospital.
En medio de este panorama tan desolador, la ayuda internacional para el gigante de más de 1.300 millones de habitantes ha comenzado a llegar: respiradores, tubos de oxígeno, barbijos, pruebas de testeo, medicamentos.
MULTITUDES PELIGROSAS
Este repunte exponencial de casos fue atribuido, en parte, a la “doble mutación” del virus, pero sobre todo a acontecimientos masivos como el festival religioso Kumbh Mela de Hardiwar, en el estado de Uttarakhand (norte), que al comenzar hace dos semanas atrajo a unos 25 millones de peregrinos hindúes, la mayoría sin barbijo y sin guardar las distancias de seguridad.
Más de 25.000 peregrinos fueron llegando cada día a la ciudad donde se aglutinaron entre 2 a 3 millones de creyentes hindúes para su último gran baño el 27 de abril, antes del fin del festival.
Pese a las recomendaciones oficiales, las inmensas muchedumbres de peregrinos que van a lavar sus pecados en el Ganges, río sagrado, parecieron ignorar el peligro de las aglomeraciones. De hecho, varios jefes religiosos hindúes se contagiaron en el marco del festival.
Distintos profesionales de la salud habían advertido que esta congregación gigantesca de gente podía propagar una “super-epidemia”, ya que los peregrinos de regreso a sus lugares de origen podían diseminar el virus en ciudades y pueblos en toda India.
El gobierno del estado de Uttarakhand no aplicó al festival las restricciones en vigor que limitan las congregaciones a 200 personas. El ministro jefe del Estado, Tirath Singh Rawat, había declarado a comienzos de abril que ningún fiel sería “inútilmente hostigado a nombre de las restricciones Covid-19”. Después él se infectó con el virus.
ADVERTENCIA DE LA OMS
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que, con la flexibilización de las restricciones, “la situación de India puede producirse en cualquier lugar”, ya que la crisis sanitaria del país asiático no solo es atribuible a la mutación local del virus sino también al incumplimiento de las restricciones sanitarias.
India superó el récord mundial de infecciones en siete de los ocho últimos días, con un promedio en la última semana de cerca de 350.000 nuevos casos diarios. La media diaria de decesos se multiplicó casi por tres en las tres últimas semanas en un reflejo de la gravedad del último brote.
El país pensó que lo peor había pasado cuando los contagios se redujeron en septiembre. Pero no fue así. No solo las festividades religiosas congregaron multitudes. También hubo actos políticos y una actitud más relajada ante los riesgos alimentada por los líderes que pregonaban la derrota del virus.
Así, en plena crisis sanitaria, ayer comenzó en Bengala Occidental la octava y última fase de sus elecciones estatales, pese a que el devastador aumento de las infecciones sigue arrasando el país a una velocidad feroz, llenando crematorios y cementerios.
Se espera que más de ocho millones de personas depositen sus boletas en al menos 11.860 centros de votación en todo el estado. En las últimas semanas, el primer ministro, Narendra Modi, y su partido, igual que otras formaciones políticas, recibieron críticas por celebrar mítines masivos en el estado.
El festival religioso Kumbh Mela atrajo 25 millones de peregrinos, la mayoría sin barbijo
VACUNACIÓN
A partir del miércoles, todos los indios mayores de 18 años pueden registrarse en una app gubernamental para vacunarse, pero las redes sociales se llenaron de quejas por el colapso de la aplicación debido a la alta demanda, y cuando volvió a estar operativa no había más turnos.
Esta fase de la campaña de inmunización debería comenzar mañana sábado, pero India, uno de los mayores productores de vacunas del mundo, no tiene dosis suficientes para todos los candidatos a recibirla.
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