Un profundo dolor provocó el fallecimiento, a los 90 años, de Clara Dujovne de Salomé. A través de una larga y fecunda vida se distinguió en cada círculo de la Ciudad con el que se involucró.
Había nacido el 15 de diciembre de 1930 en Bahía Blanca, y pasó su infancia y adolescencia en Bernasconi, colonia judía situada en La Pampa.
A los 18 años se mudó a la capital federal y un poco más tarde conoció a quien fuera su esposo, Simón Salomé, un hombre destacado por sus iniciativas comerciales. El matrimonio se radicó en esta ciudad.
Al tiempo que acompañó el quehacer de su esposo construyó con él un sólido hogar. Testimonio de esa vigorosa unión convertida en familia son sus hijos: Ricardo (también un reconocido empresario platense), Nacira y Deborah.
Tuvo una activa participación en la comunidad judía local.
Refinada y curiosa, se caracterizó por el gusto por los viajes, la Historia, la música clásica y la lengua inglesa (que estudió en la UNLP). Recorrió el mundo en busca de cultura y nuevos conocimientos.
Cantaba en idish (lengua de los inmigrantes judíos) y fue una de las voces del tradicional Coro Climn de La Plata.
Fue una lectora ávida de casi cualquier género literario y una habitué del teatro, pues no había para ella mejor programa que asistir a conciertos, óperas y obras de ballet.
Fue, asimismo, una mujer muy apreciada y querida en cuanto ambiente participara.
Dueña de un gran caudal de energía, “Clarita”, como la llamaban todos los que la rodeaban, vivía pensando en la realización de proyectos, y por la vitalidad que la distinguió, lo hizo hasta sus últimos días.
Fue de esas mujeres que amó la vida por sobre todas las cosas y siempre en esa dirección la disfrutó.
Sus nietos Sabrina y Simón, sus hijos e hijos políticos la recordarán con gran admiración. Y es que en cada encuentro familiar “Clarita” transmitía una enorme sabiduría.
SUSCRIBITE a esta promo especial