Los sirios votaron ayer en unos comicios presidenciales en los que el presidente Bashar Al Asad se aseguró su cuarto mandato, en un país destrozado por la sangrienta guerra, hundido en una crisis económica y sin oposición. Son las segundas presidenciales desde que en 2011 comenzó una guerra en la que participan numerosos beligerantes y potencias extranjeras, y que ya dejó más de 388.000 muertos y millones de exiliados.
SUSCRIBITE a esta promo especial