Los comercios gastronómicos deben invertir, además de mucho dinero para reformas estructurales que le permitan trabajar al aire libre, energías en el rediseño de nuevas ingenierías que alivianen lo máximo posible la crisis que se desató a raíz del Covid-19 y que generó una gran cantidad de restricciones en pos de reducir los contagios.
La gastronomía de la Ciudad se encuentra entre los sectores más afectados, ya que ante los nuevos cierres en horarios pico, los comerciantes debieron volver a salir a la cancha con nuevas modalidades de trabajo. Es el caso del tradicional bar/restaurante platense Cortez.
El local ubicado en la famosa esquina de 44 y 17 sigue peleando contra el golpe que significó la pandemia. Cortez, cuya estructura se vuelve casi imposible de sostener ante la incipiente merma de ingresos, surfea la ola como puede. Y dentro de ese “puede”, se implementaron las catas virtuales de vinos, que incluyen su maridaje y unas interesantes charlas por zoom con enólogos y bodegueros. ¿Esto es proporcionalmente rentable con la presencialidad?. La respuesta que lanzan desde la gerencia es tajante: “No”. La intención es perder lo menos posible.
“Esto se sostiene solamente endeudándose. Debemos pagar impuestos, cargas sociales, luz, que tuvimos que pagar con cheques a un año. Ahora cuando estábamos pagando la cuota 5 de 2020 tuvimos que volver a cerrar. La situación es muy difícil pero seguimos peleando y luchando para sostener una marca que es tradicional para la Ciudad”, expresó Federico Repetti, gerente del comercio.
Aunque entiende además que “dentro de todo el bar tiene esta posibilidad de reinventarse, porque somos conscientes de que hay gente que no puede hacerlo y que la está pasando mucho peor”.
De la mano con esta modalidad virtual de degustaciones, el lugar que en tiempos “normales” era punto de encuentro de amigos para compartir tragos, copas y comidas, debió invertir en mobiliario para la vereda y también aggiornarse con la aplicaciones de deliverys del momento para al menos aspirar a mantener viva la llama.
“Fue todo un cambio al que debimos apelar para que el golpe sea lo menos duro posible. Armamos también un deck de madera en la vereda que nos sirvió mucho porque sumamos cubiertos. Antes no trabajábamos con deliverys y sumamos las apps de delivery, pusimos repartidores propios, y esas cuestiones nos permiten hoy mantener el negocio. Todo esto implica apenas un 15% de la recaudación que nosotros hacíamos con el lugar abierto, pero es importante hacerlo para interactuar con nuestros clientes y que la marca se siga posicionando con todos los platenses”.
Más allá de no poder obtener ingresos, el agravante es que se sigue contrayendo deuda. Y Repetti dejó en claro que es la única manera de continuar.
“Quedamos muy endeudados de 2020 y ahora se sumarán deudas de 2021 seguramente. Esto implica contadores, abogados, servicios, impuestos, el alquiler...no se paga nada, se debe todo. Muchos negocios cierran porque llega un momento que es más lo que deben que el valor propio del negocio, por eso es muy importante vacunar y que esto se termine pronto”, deseó.
NO BAJAR LOS BRAZOS Y APELAR AL INGENIO
Las catas virtuales y la venta de vinos hoy son para Cortez una vía de escape que permite, sobre todo, mantener la interacción con los clientes más fieles del negocio.
Los interesados en tomar un buen vino y experimentar en el mundo del maridaje tendrán una opción para pasar un grato momento desde su casa.
La propuesta implica una variedad de cinco vinos (que llegan en frascos de muestra como para al menos dos copas) divididos en pasos, que se maridan con una comida específica que incluye entrada, plato principal y postre.
Además, la sommelier del lugar, Mirna Leiva, se encarga de relatar una breve introducción histórica del vino y sus inicios y el responsable de la bodega de turno, acompaña al usuario en los pasos a seguir durante la cata.
“Nos reinventamos, estas degustaciones eran presenciales, las pasamos al formato virtual, comenzamos a vender vinos diferentes, sugerencias, comenzamos a meternos en esas propuestas como algunas vinotecas. Obviamente no es rentable, pero nos parece importante tratar de hacer lo que se puede. Y hacerlo bien”, cerró.
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