Con la muerte de Guillermo Marcilese el mundo del rugby local perdió un fervoroso hincha de ese deporte que se consagró, como jugador, entrenador, y padre y abuelo de rugbiers, a defender con pasión la camiseta del club Los Tilos.
Guillermo Rodolfo Marcilese -“Vasco”, como le decían en su entorno- había nacido el 17 de agosto de 1937 en esta ciudad. Hijo de Raúl y de Sara Laffitte fue el menor de los tres hijos del matrimonio. Creció junto a sus hermanos Hugo (fallecido) y Sara.
La educación básica la repartió entre el colegio Monseñor Rasore (la escuela primaria) y el Colegio Nacional, de donde egresó con el título de bachiller. Luego siguió la carrera de abogacía, pero no la concluyó.
Ocurrió que su padre falleció cuando tenía 17 años y tempranamente tuvo que salir a trabajar para ayudar a sostener la economía de la casa materna. Siendo muy joven se desenvolvió en dos trabajos: como empleado administrativo en un juzgado notarial y en las boleterías del Hipódromo. Después, con los años, se dedicó a distintas actividades dentro del cuentapropismo.
En 2000 comenzó con lo fue su emprendimiento definitivo: abrió una firma de seguridad de privada que hoy continúan sus descendientes.
Al club Los Tilos llegó junto con su inseparable amigo de la infancia Bubi Zabludovich cuando no había alcanzado a cumplir 13 años y el equipo competía en la vieja cancha del campo de deportes que le facilitaba el Colegio Nacional. A partir de entonces el rugby y la institución “tilense” fueron parte esencial de su vida. Después de jugar unos años se dedicó a entrenar a las divisiones inferiores y fue, incluso, delegado ante la URBA en representación de la entidad.
También se distinguió por su fanatismo hacia Estudiantes (su padre había sido presidente del club albirrojo) y su gusto por seguir las carreras de caballos.
Portaba un carácter fuerte pero noble; de firmes convicciones, trataba siempre de dejar una enseñanza, de marcar un camino, sobre todo a las generaciones que lo seguían. También fue un hombre generoso que le daba una mano a quien la necesitara.
Unido a Liliana Soria (en unos meses cumplirían 60 años de casados) tuvo cuatro hijos: Natalia, Paula, Guillermo Luis y Facundo. Se brindó muy especialmente a la vida familiar, y fue, asimismo, un abuelo compañero y cariñoso de Pilar, Alejo, Santiago, Nicolás y Milagros.
SUSCRIBITE a esta promo especial