Ejemplo de tesón es la trayectoria de Leticia Enriqueta Belloni, iniciadora de toda una familia de odontólogos que se empeñó en cumplir el sueño de una profesión aún en circunstancias que no eran las más favorables para el desarrollo de una carrera universitaria. Falleció a los 80 años y deja un ejemplo de vida entre sus seres queridos, sus pacientes y sus vecinos del barrio El Mondongo, donde implantó fuertes raíces.
Había nacido en Berisso el 5 de noviembre de 1940. Muy chica, se mudó junto a su familia al barrio platense El Mondongo, en el que vivió hasta sus últimos días. Fue la hija menor de Federico Belloni y Eugenia Fontanils y tuvo un hermano, Sergio.
Cursó la primaria en la Escuela 45 y a partir de ahí dio inicio a un recorrido curioso, poco común, que vale la pena destacar. Dejó de estudiar y a los pocos años se casó, muy joven, con el médico Enrique Lazo Herrera. Ya encaminada en la formación del hogar, ya con tres hijos, sintió el llamado del crecimiento personal, completó la secundaria de noche en el Normal 2 y se recibió de bachiller con muy buenas calificaciones. En 1978 se graduó de odontóloga y armó en uno de los ambientes de su casa el consultorio, que compartió apenas unos pocos años después con dos de sus hijos hasta que se jubiló bastante pasados los 70 años.
En una etapa de su vida fue también Consejera Superior en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), en representación del claustro de graduados de Odontología.
Fue una mujer de una fuerza extraordinaria, sumamente luchadora, que cumplió sus aspiraciones profesionales sin desatender lo que más le importó, su familia, y que inculcó como una marca a fuego a hijos y nietos la importancia del estudio como clave para progresar y afianzarse.
Por sus gestos solidarios, la confianza que ofrecía y su trato afable, además de su solidez profesional, fue una odontóloga muy querida por sus pacientes.
Tuvo cuatro hijos: Alejandro (abogado); Gabriel (odontólogo, actual decano de la facultad de Odontología de la UNLP); Sergio (odontólogo, y secretario de Salud de la UNLP); y Javier (odontólogo). Fue una abuela dichosa de compartir con sus 13 nietos (algunos de ellos odontólogos también) y 3 bisnietos momentos tan propios de esa amorosa relación intergeneracional.
Fue hincha fanática de Estudiantes de La Plata, pasión que también transmitió a los suyos.
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