Emanuel Cura Costa, (32), quien nació en Junin, provincia de Buenos Aires, donde realizó sus estudios primarios y secundarios, llegó a nuestra ciudad a los 18 años para estudiar Biotecnología en la facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, y desde entonces se considera un platense más.
El es uno de los autores del trabajo que cobró relevancia internacional, y destaca que “estudiamos una especie increíble como el axolotl, que tiene la capacidad, por ejemplo, de perder la cola y que le vuelva a crecer, o una mano o una patita, es decir que tiene una gran capacidad de regeneración en prácticamente todas las partes de su cuerpo, lo cual es todavía más sorprendente por tratarse de un vertebrado, es decir que tiene huesos como nosotros. Su columna, que va desde la cabeza hasta la cola, es médula espinal, y se parece mucho a la columna nuestra, y dentro de ella hay materia gris, es decir que es una extensión del cerebro. Yo particularmente me dediqué a estudiar eso, y en el estudio dimos un pasito hacia adelante para tratar de entender por qué ellos son capaces de regenerar una parte del cuerpo cuando lo pierden y nosotros no. En mi caso me tocó hacer toda la parte de modelado matemático computacional, y nos encontramos con la hermosa sorpresa de que habíamos sido capaces de reproducir cuanto crecía su cola luego de perderla, al comprobar que lo hacía a razón de dos milímetros en 8 días, lo que se correspondía con los experimentos que se habían hecho en Austria. A raíz de esto, los investigadores de Viena, que trabajan con axolotes, comprobaron que lo que se presentaba en nuestras simulaciones computacionales ocurría de igual manera en la práctica. De esta manera, fue la primera vez que se hacía un modelo computacional y matemático para modelar la médula espinal del axolotl, y también la primera vez que se puso a punto una técnica llamada Fucci, que permite medir la actividad de las células”.
“Ahora bien -añade el biotecnólogo - si nosotros somos capaces de entender por qué el axolotl es capaz de recuperar la parte del cuerpo perdido, como por ejemplo la médula espinal, y nosotros no, en un futuro la medicina regenerativa podría curar enfermedades o secuelas de accidentes, aunque seguramente deberán pasar muchos años para que esto se pueda aplicar en medicina regenerativa, ya que todavía tenemos mucho por aprender. Pero el que dimos es un avance importante, un gran pasito hacia adelante”.
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