19 DE JULIO DE 1764
Nace en Buenos Aires el doctor Juan José Castelli: Participó entusiastamente en la gesta de Mayo de 1810. Fue designado vocal de la Junta de Gobierno formada el 25 de mayo. Fue enviado al Alto Perú y más tarde el encargado de impartir la orden de fusilamiento de Santiago de Liniers, comprometido en una conspiración. Tras la derrota de Huaqui, fue arrestado y enjuiciado por la Junta de Gobierno. Pero se encontraba gravemente enfermo. Murió al poco tiempo el 12 de octubre de 1812.
19 DE JULIO DE 1848
Se realiza en la capilla Wesleyan de la localidad de Seneca Falls (Nueva York) la primera convención sobre los Derechos de la Mujer en Estados Unidos: fue organizada por Lucretia Mott y Elizabeth Cady Stanton, pioneras del feminismo en América.
19 DE JULIO DE 1947
Nace en la localidad de Hampton, a las afueras de Londres, el músico y compositor Brian May, guitarrista y vocalista de la banda de rock Queen: En 2005 fue nombrado comendador de la Orden del Imperio Británico por sus “servicios a la industria de la música”. May obtuvo un doctorado en astrofísica en el Imperial College y en 2007 fue elegido rector honorífico de la Universidad John Moores.
19 DE JULIO DE 2007
Muere en la ciudad santafesina de Rosario, a la edad de 62 años, el escritor y humorista gráfico Roberto Fontanarrosa, ganador de dos premios Konex: Trabajó en las revistas Hortensia y Satiricón. Entre sus personajes más conocidos se destacan Boogie “El aceitoso” y el gaucho Inodoro Pereyra y su perro Mendieta. Su cuento 19 de diciembre de 1971 es un clásico de la literatura futbolística argentina. Nacido en la ciudad de Rosario, en 1944, su carrera comenzó como dibujante humorístico en la Revista Boom de Rosario (1968) luego en Zoom y Deporte 70, destacándose rápidamente por su calidad y por la rapidez y seguridad con que ejecutaba sus dibujos. Su fama trascendió las fronteras de Argentina. Por ejemplo, Boogie, el aceitoso empezó a publicarse en un diario de Colombia, y luego fue publicado muchos años por el semanario mexicano Proceso. Se le conocía su gusto por el fútbol, deporte al cual le dedicó varias de sus obras. Como buen “futbolero” siempre mostró su simpatía por el equipo al que seguía desde pequeño, Rosario Central. En los años setenta y ochenta, se lo podía encontrar tomándose un café en sus ratos libres en el bar El Cairo (esquina de calles Santa Fe y Sarmiento), sentado a la metafórica «mesa de los galanes», escenario de muchos de sus mejores cuentos. En 2003 se le diagnosticó esclerosis lateral amiotrófica.
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