Con el fallecimiento del ingeniero Silvano Jorge Trevisán, La Plata perdió a un prestigioso profesional y a un ilustre vecino que, a lo largo de su vida, se destacó en obras de gran envergadura como las relacionadas a la Catedral. Además fue un intelectual incansable y un hombre de principios inquebrantables.
Había nacido en Conhelo, La Pampa, el 28 de octubre de 1927. Sus padres fueron dos inmigrantes italianos, Gisella Lorenzut y Jorge Trevisán y creció junto a sus hermanas Nelly María y Telma Catalina. A los 7 años, su familia se mudó a La Plata.
Egresó de la Universidad Nacional de La Plata como ingeniero civil y en Londres obtuvo el título de Master Civil Engineering Soil Mechanics. También hizo cursos de especialización en Massachussetts y en la Universidad de Caracas (Venezuela).
Fue profesor titular de “Mecánica de Suelos y Fundaciones”, en la Facultad de Ingeniería de La Plata e hizo importantes aportes como docente en otras facultades nacionales y extranjeras.
Además fue miembro de la Academia de la Ingeniería de la Provincia y de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales e integró la American Society of Civil Engineers, USA.
Fue presidente de la Sociedad Argentina de Geotecnia, presidente de la Delegación Argentina al Congreso Panamericano de Geotecnia, Caracas; presidente del Comité Organizador de la Primera Reunión Argentina de Geotecnia; organizador, relator o moderador en diversas reuniones de la especialidad, nacionales e internacionales.
Además fue sub secretario de Programación del Ministerio de Obras Públicas de Buenos Aires.
Como consultor en el campo de la Ingeniería Geotécnica, realizó más de un millar de estudios para edificios, torres, aeropuertos, grandes puentes, centrales eléctricas y nucleares, etc. Merece recordarse que abordó también la re cimentación de las torres de la Catedral platense.
También publicó más de 60 trabajos en revistas, libros, memorias y recopilaciones de congresos nacionales e internacionales.
Una de sus pasiones fue viajar. Conoció toda América, desde Alaska hasta la Antártida, también Europa, el cercano y lejano Oriente, África y Australasia. También fue socio vitalicio de Estudiantes y un apasionado de la lectura sobre historia del arte, culturas y civilizaciones antiguas.
Por 54 años compartió su vida junto a su esposa Marta Nájera, su gran compañera.
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