Durante el largo tiempo de cuarentena, con las puertas de las escuelas de la Región cerradas por completo, ladrones y vándalos hallaron un nicho de fácil acceso para cometer sus fechorías. En los meses de poco movimiento en las calles, diversos establecimientos educativos de La Plata, Berisso y Ensenada padecieron la visita de delincuentes que no sólo roban los elementos de enseñanza, sino también destruyen el mobiliario y aberturas de los edificios.
La situación no debería sorprender: los edificios se encontraban “solos” y más desprotegidos, circunstancias que fueron aprovechadas por los delincuentes que atacan por lo general de madrugada o a altas horas de la noche.
En los primeros cuarenta días de aislamiento se registraron hechos de este tipo en Tolosa, Los Hornos, Altos de San Lorenzo, en el Centro y en City Bell. Cabe destacar que en ese combo delictivo entran los clubes de barrio e instituciones sociales, otros de los refugios para los más chicos que no tuvieron actividad en casi un año.
Entre los muchos casos que se contabilizaron, sobre todo en el período comprendido entre marzo y diciembre de 2020, hubo algunos muy graves.
A principios de mayo del año pasado, en la Escuela de Enseñanza Media Nº 15 “Luis Federico Leloir” ladrones entraron dos veces en 20 días. En aquella ocasión, padres de los alumnos que concurren a ese colegio le manifestaron a EL DIA que “le han tomado el gusto y entran fácil. Por eso, necesitamos que los vecinos cuiden a la escuela, no dejaron nada”. Esa incursión tuvo consecuencias severas para el lugar: rompieron la puerta de la Dirección y desordenaron todo, se llevaron guitarras, un teclado, otros instrumentos y dos computadoras que tenían la información de todos los alumnos, los cursos y lo relacionado con la sección administrativa.
Unos días antes, en el espacio donde funcionan la Escuela Primaria N° 72 y la Secundaria N° 49 de 137 y 83, malvivientes rompieron ventanas y diferentes materiales educativos, y sustrajeron lo que pudieron. El fin de semana siguiente fue el turno de la Escuela Primaria N° 124, que funciona en 120 y 524. Allí, dos adolescentes de 16 y 17 años entraron armados con un cuchillo al edificio luego de romper una de las puertas de acceso, revisaron aulas y oficinas, rompieron muebles, aberturas y material didáctico. Otro de los tantos establecimientos golpeados fue el Colegio San Antonio de Padua, situado en diagonal 80 entre 39 y 40, donde los repetidos atracos dañaron las magras arcas del lugar. El párroco Marcelo Cerniato (55) explicó que “para una escuela como la nuestra, es pesito sobre pesito. No cobramos sueldo, cada cuatro o cinco meses recibimos algo para poder ahorrar y vienen estos tipos y te roban”.
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