Amantes de la naturaleza en general y de los pájaros en particular, no pierden oportunidad de reunirse, salir a los grandes parques y las reservas de biosfera de la Región y recargar sus cámaras y celulares de imágenes de la más diversa variedad de especies. Son vecinos de diferente edad, formación y ocupación a los que iguala la pasión por las aves.
La actividad gira en torno al Club de Observadores de Aves La Plata, el espacio que nuclea a los fans de los pájaros. Desde la entidad se organizan las salidas por los alrededores de La Plata y, en tiempos no pandémicos, a zonas del país nutridas de especies que para los avistadores locales resultan exóticas.
Aunque con propuestas reducidas en cantidad de personas y en recorridos de distancias, también durante la pandemia los observadores de pájaros no se privaron de salir a descubrir ejemplares y de a pequeños grupos y con las medidas sanitarias preventivas visitaron el Paseo del Bosque, el Parque Pereyra, el Terraplén Costero de Berisso, Punta Lara y plazas, incluso urbanas, donde aseguran que también se encuentran, “si se sabe mirar bien” aves que llaman la atención, ya sea por su forma, tamaño, color y canto.
Este gusto tan particular por las aves suele reunir a numerosas personas; entre 30 y 40 observadores es un número habitual en las excursiones a entornos naturales, por lo general poblados de arboledas y lejos de la vorágine urbana. “Buscamos lugares de encuentro que sean prácticos para todos, como, por ejemplo, la Estación de Pereyra, donde algunos llegan con sus autos particulares y otros en tren. Y desde ahí iniciamos las caminatas que suelen ser de toda la mañana”, cuenta Guillermo Machado, comerciante y uno de los más antiguos miembros de COA La Plata.
La última salida los reunió en la reserva de la Costanera Sur, en CABA, donde les pareció increíble que un lugar a pasos del cemento y el asfalto guardara en su interior “tan maravillosas” especies. Ahora, los avistajes en grupo se realizan manteniendo cierta distancia entre las personas, y con uso de barbijos; si el grupo es muy numeroso, se subraya, lo dividen en subgrupos. Lo que nunca falta a la hora de preparar la mochila: binoculares, cámara de fotos, celular, y un mate y un termo, porque en el momento del descanso, la charla y el intercambio de sensaciones, la infusión criolla, aunque se tome de manera individual para evitar contagios, los acompaña.
Machado le encuentra más de una arista interesante a estas citas con la vida silvestre. “En primer lugar, está muy bueno el contacto con la naturaleza, que en el caso de los platenses lo tenemos a 15 o 20 minutos de nuestros domicilios; después está la cercanía con los pájaros, que a todos nos gustan mucho; y finalmente, la relación con la gente, las charlas, el aspecto social. En síntesis, el encuentro con el otro en un entorno natural y con un interés en común”, remarca el integrante de COA La Plata.
Hasta antes de la irrupción del coronavirus se proponían salidas de dos o tres días, como a San Clemente, Magdalena o Ceibas (Entre Ríos), zona esta última “ornitológica por excelencia”, porque es rica en aves que no se ven en nuestra región. Cerca de los fines de año, avanzada la primavera, cuando la actividad biológica de las especies se acentúa y entonces es más fácil detectarlas, el rumbo solía ser hacia los parques nacionales del país, como El Palmar, Iguazú, la Quebrada del Condorito, Los Alerces. “Esperamos que pronto podamos retomarlas -se ilusiona Machado-, porque son experiencias únicas”.
Qué se puede ver en la Región
Otro de los integrantes muy comprometidos con la actividad de COA La Plata es Martín Arregui, comerciante a quien se le despertó la curiosidad por las aves cuando era muy chico y pudo empezar a conocerlas más profundamente hace algunos años al acercarse a la entidad.
Este aficionado a los pájaros descubrió, por caso, que muchas veces “miramos sin mirar” y que en la Ciudad, incluso en los sectores de mayor ritmo urbano, hay una infinidad de especies que sorprenderían si se prestara una mayor atención. “Hay que aprender a observar; hay pajaritos muy chiquitos en las copas de los árboles, otros con cantos que los diferencian del resto, otros de unos colores increíbles. Hay muchísimo más que las torcazas o los zorzales que solemos ver”, dice, y en ese sentido menciona el lechuzón orejudo (“puede estar en una plaza de La Plata o en el Bosque”, asegura Arregui); el Naranjero, un pájaro muy vistoso por sus colores azul y amarillo; el halcón peregrino, el cual, en vuelo en picada, es capaz de alcanzar hasta 250 kilómetros por hora.
Para el 19 de este mes se prevé un recorrido, cámara en mano, por distintas zonas de la Ciudad. El objetivo de esa salida será registrar aves rapaces, las cuales hay de varios tipos en la Región. “Podremos encontrar al gavilán mixto, carancho, chimango y también al halcón peregrino”, anticipa Arregui y aclara, a la vez, a propósito del protagonismo de los mal llamados aguiluchos en los últimos meses, con denuncias vecinales por ataques los animales: “nosotros tratamos de que la gente comprenda que la presencia de esas especies es muy importante, porque son controladores de plagas por excelencia”.
Existen alrededor de 85 clubes de observadores de pájaros en el país, y COA La Plata es integrante de Aves Argentinas, una organización nacional que trabaja en la protección de los pájaros y los espacios naturales que los alojan.
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