El principal acusado en el juicio que comenzó ayer sobre los atentados yihadistas del 13 de noviembre de 2015 (13-N) en París que dejaron 130 muertos, el francomarroquí Salah Abdeslam, reivindicó su fe islámica y se declaró “combatiente del Estado Islámico”, en sus primeras palabras ante el Tribunal. “Primero que todo, quiero decir que no hay más dios que Alá y que Mahoma es su profeta”, dijo cuando le pidieron que se identificara.
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