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Desesperado pedido de una jubilada por la inseguridad

Por Redacción

Graciela tiene 94 años y, desde hace dos meses, por los constantes robos que sufrió en su casa su vida se transformó en un infierno. “Me robaron el trabajo de 45 años de mi vida, me lo llevaron en tres veces”, le dijo entre lágrimas a EL DIA. El pasado sábado 15 de enero fue la última vez que entraron al domicilio situado en 517 entre 8 y 9. Y, como en las dos ocasiones anteriores (también días sábado), la torturaron sin miramientos.

“Uno me apuntaba, el otro me golpeaba y otro me robaba”, contó la jubilada sin poder contener la congoja. La víctima cree que es una ex empleada doméstica que trabajaba en el inmueble quien “planificó” los sucesivos golpes. Es que, antes de irse del hogar, le aseguró que se las “iba a pagar”, afirmó Graciela. “Es una mujer muy vengativa”, remarcó.

En el último atraco además de saquear por completo la propiedad rompieron varios muebles, puertas, rejas y otras aberturas. En ese sentido, la damnificada planteó “me reventaron la casa, tanto sacrificio y mis últimos días los tengo que pasar así”, al tiempo que precisó que “entran por los techos, por las ventanas”. Además, durante el tiempo que duró el asalto “me golpearon un ojo que me había operado y ya no veo más”.

Graciela refirió que “la próxima vez que vengan me va a dar un infarto” y añadió: “Tengo un miedo que me muero”.

“Quiero que me ayuden. No hacen nada, nada, estoy a merced de esta gente, soy discapacitada y me han arruinado la casa, me la dejaron a la miseria”, finalizó con lágrimas en los ojos.

A DOS CUADRAS, EL ROBO A BAUTI

Cabe recordar que, como publicó este diario en su edición anterior, a dos cuadras del domicilio de Graciela, cuatro delincuentes asaltaron a una mujer y a un repartidor.

Gabriela, la víctima, es madre de Bauti, un nene de 10 meses que padece atrofia muscular espinal grado 1. Y lo que se llevaron los malvivientes fue el dinero recolectado para comprar un medicamento que podría mejorar la salud del bebé.

El hecho tuvo lugar el miércoles último, cerca de las 23 horas, en 7 entre 516 y 517. La joven de 34 años atendía al delivery en la puerta de su hogar, cuando fueron sorprendidos por la banda.

Los entraron a los golpes, a él lo precintaron y a ella le ataron las manos con un alambre. Querían “dólares y joyas” y no dudaron en amenazar de muerte a los dos damnificados.

Finalmente, para evitar que la situación pasara a mayores, Gabriela los llevó hasta la habitación de su hijo, donde tenía 1.5 millones de pesos destinados al tratamiento.

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