Atentar contra la fachada de los edificios públicos, locales comerciales y domicilios particulares, no debe quedar en una cuestión de menor cuantía.
En esta materia, la intervención de las autoridades debe ser enérgica, al margen de arbitrarse los medios para prevenir, con mayor grado de efectividad, que se repitan este tipo de conductas tan reprochables.
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