Las luminarias de 4 entre 54 y 55 se apagaron hace dos días y no volvieron a encenderse. Desde entonces la zona, durante la noche, es una zona insegura. “Es una boca de lobo”, se quejó un frentista, quien aseguró que pese a los reclamos no recibieron respuesta. “Seguimos con las luces apagadas y eso favorece a los delincuentes”, apuntó.
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