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Eduardo Campo

Por Redacción

Un profundo pesar provocó el fallecimiento de Eduardo Campo, un caracterizado vecino platense que fue muy apreciado en distintos círculos sociales.

Hijo mayor de Josefa Herrera y de Arturo Campo, nació en La Plata, el 8 de junio de 1938 y creció junto a su hermana Ana María, en el barrio de la Catedral. Cursó sus estudios en el Colegio Nacional.

En su juventud practicó remo en el Club Regatas, espacio en el que también cosechó grandes amistades.

En los años ´60, “Campito”, como lo llamaban sus amigos, fue una característica figura de los típicos lugares en los que se reunía la juventud platense, como por ejemplo, la confitería de 7 y 49. Simpatía, elegancia y carisma fueron algunos de los atributos por los que se convirtió para muchos en referente y en un modelo a seguir.

En relación a su vida laboral, durante algún tiempo tuvo, junto a un amigo, un negocio de venta de corbatas en Galería Rocha. Años después ingresó al Poder Judicial de la Nación en donde trabajó hasta que se jubiló.

Eduardo Campo fue un hombre extremadamente sociable con una vida intensa. Amante de las reuniones y de los encuentros con amigos, fue habitué de los cafés más emblemáticos de la Ciudad. Al llegar a esos lugares se convertía en una persona convocante y en el centro de atención.

En ese contexto, se lo recordó como alguien sumamente seductor, una persona que llegaba a cautivar con sus relatos y su buen decir.

Además siempre estuvo pendiente de su imagen y fue dueño de un estilo cautivante.

Estuvo casado en primeras nupcias con Marita Morales y de la unión nacieron sus hijos Silvina y Sebastián, que a su vez extendieron la familia con la llegada de los nietos, Carolina, Lila, Ignacio, Tiziano, Zión y Gaia y del bisnieto Salvador.

En el año 2000 se casó en segundas nupcias con Timy Martín y sumó como propios a los hijos de su esposa, Christian y Matías, y a sus hijas Amancay y Guadalupe. La familia vivió algunos años en City Bell y, en los últimos tiempos, en el centro de la ciudad.

Además de tener una activa predisposición a reunirse con sus amigos, en los últimos años tuvo afición por los autitos de colección y una variada colección de relojes.

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