Esta vez no fue Hollywood sino la NASA. La agencia espacial estadounidense confirmó ayer haber logrado por primera vez en la historia la trayectoria de un asteroide lanzando una nave del tamaño de una heladera contra su superficie, en una misión de prueba que permitirá a la humanidad aprender a protegerse de una eventual amenaza de este tipo.
Aunque pasaron quince días desde que una nave de la misión DART se estrelló deliberadamente contra el asteroide Dimorphos, que es el satélite de un asteroide más grande llamado Didymos, recién ayer se confirmo que logró cumplir su propósito al desplazarlo de su órbita en unos 32 minutos, detalló el jefe de la agencia espacial, Bill Nelson.
Este es “un momento decisivo para la defensa planetaria y un momento determinante para la humanidad”, aseguró el responsable de la agencia espacial norteamericana.
Ya se habría “considerado un gran éxito si (la nave) sólo hubiera reducido la órbita en unos 10 minutos. Pero en realidad la redujo en 32”, resaltó al señalar que con esta misión la NASA le ha demostrado al mundo su capacidad para oficiar como una “seria defensora del planeta”.
Dimorphos, situado a unos 11 millones de kilómetros de la Tierra en el momento del impacto, tiene unos 160 metros de diámetro y no representa ningún peligro para nuestro planeta.
Hasta ahora daba la vuelta alrededor de Didymos en 11 horas y 55 minutos, un período reducido a 11 horas y 23 minutos, precisó el director de la agencia espacial.
“Parece el guión de una película. Pero no es Hollywood (...). Esta misión demuestra que la NASA intenta estar preparada para cualquier cosa que el universo pueda enviarnos”, alardeó.
Aunque el objetivo de la misión de prueba resulta relativamente modesto en comparación con los escenarios de películas de ciencia ficción como “Armageddon”, lo cierto es que se trata de hito sin precedentes de “defensa planetaria” el hecho de probado esta técnica por primera vez.
Y es que la misión DART (por dardo en inglés) abre la posibilidad de que la NASA cuente con un recurso que ha demostrado ser efectivo por si algún día un asteroide amenaza con estrellarse contra la Tierra.
“Este resultado es un paso importante hacia la comprensión del efecto completo del impacto de DART con su asteroide objetivo”, dijo Lori Glaze, directora de la División de Ciencias Planetarias de la NASA en la sede de la NASA en Washington.
“A medida que ingresan nuevos datos cada día, los astrónomos podrán evaluar mejor si, y cómo, una misión como DART podría utilizarse en el futuro para ayudar a proteger la Tierra de una colisión con un asteroide si alguna vez descubrimos uno en nuestro camino”, agregó.
SIN AMENAZAS A LA VISTA
Para confirmar que la trayectoria del asteroide varió hubo que esperar a que los científicos analizaran los datos de los telescopios en la Tierra.
Poco después de la colisión, las primeras imágenes, tomadas por telescopios terrestres y el nanosatélite a bordo de la misión LICIACube, mostraron una gran nube de polvo alrededor de Dimorphos, que se extendía miles de kilómetros.
Después los telescopios James Webb y Hubble -los observatorios espaciales más potentes- revelaron detalles del impacto de la nave espacial de la NASA, dejando a la vista la materia arrancada del astro.
Todo esto debería permitir comprender mejor la composición de Dimorphos, un ejemplo de asteroides bastante frecuentes, y por lo tanto medir el efecto exacto que esta técnica, llamada impacto cinético, puede tener sobre ellos.
Las imágenes de Dimorphos, tomadas poco antes del impacto, muestran que su superficie es gris, rocosa y con forma de huevo.
Conocer estos detalles es importante en el caso de que la humanidad se viera obligada alguna vez a desviar un objeto que se acerca a la Tierra.
La nave viajó durante diez meses desde que despegó de California.
Se han catalogado casi 30.000 asteroides de todos los tamaños en las inmediaciones de la Tierra pero ninguno de ellos amenaza nuestro planeta durante los próximos 100 años, a no ser que no se tenga conocimiento de todos.
Casi todos los de un kilómetro o más han sido localizados, según los científicos. Pero estiman que solo conocen alrededor del 40% de los asteroides que miden 140 metros o más, aquellos capaces de devastar una región entera.
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