Las icónicas cabinas telefónicas rojas ya no despiertan interés en Londres, pero Stuart Fowkes está encantado de encontrar una que funciona: su timbre es uno de los “sonidos obsoletos” que están desapareciendo en el mundo y que su proyecto pionero busca preservar. Frente al viejo auricular, Fowkes saca un dispositivo de grabación y entra en acción. En los últimos cinco años, su proyecto “Cities and Memories” recopiló y remezcló más de 5.000 sonidos de 100 países, que se pueden consultar en su página web y que serán archivados por la Biblioteca Británica. Esta colección, la mayor de este tipo, incluye desde reproductores de casetes Walkman y antiguas consolas de videojuegos, hasta autos de carreras de época, así como sonidos que evocan el rápido cambio del entorno natural, como el desmoronamiento de los glaciares.
SUSCRIBITE a esta promo especial