La festividad de San Valentín se remonta al siglo III en Roma, allí un sacerdote llamado Valentín se opuso a la orden del emperador Claudio II, quien decidió prohibir la celebración de matrimonios para los jóvenes: consideraba que los solteros sin familia eran mejores soldados por tener menos ataduras y vínculos sentimentales. Sin importarle esa disposición, Valentín se jugaba la vida cada día para poder unir a parejas en matrimonio.
Ya en el siglo XX, la Iglesia Católica tiene en cuenta todas las obras realizadas por San Valentín de Roma, relacionadas con el concepto universal del amor y la afectividad. De esa manera, también le restaba importancia a las festividades paganas que venían del Imperio Romano. Así, se convirtió en una de las fiestas con la que la propia religión consiguió expandirse por el mundo. En cuanto a la fecha en sí, se conoce que fue el Papa Gelasio el encargado de establecer el 14 de febrero como la fecha en la que honrar a San Valentín. Se cree que esta decisión la tomó entre el año 496 y el 498.
Más acá en el tiempo, en 1840 la norteamericana Esther A. Howland se convirtió en la precursora de la venta de tarjetas de regalo con motivos románticos y dibujos de enamorados para celebrar la fecha. Se vendían por unos centavos en la librería que regentaba su padre en Worcester (Massachusetts). La iniciativa se convirtió rápidamente en todo un éxito y llegó a otras latitudes.
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