Fue un caracterizado miembro del rugby local, apreciado por su calidad humana y generosidad. Por eso, el fallecimiento de Daniel Horacio Marcos, conocido por todos como “Marquitos”, provocó sentidas expresiones de pesar en diferentes círculos locales.
Había nacido el 24 de febrero de 1950 en La Plata. Sus padres fueron Lidia Garófalo y Eloy Marcos y creció junto a su hermano José “Carozo” Abel.
Casi toda su vida transcurrió en la zona de 46, entre 18 y 19. Hizo la primaria en la Escuela N° 10 y la secundaria en distintos establecimientos, hasta terminarla en “La Legión”.
En relación a su vida laboral, se desempeñó como trabajador gráfico y montó una imprenta en la zona de Plaza Azcuénaga, en la actualidad tenía otra en 62 y 21.
Sus allegados coincidieron en que el rugby fue su gran pasión y uno de los ejes que guió buena parte de su vida. Practicó ese deporte en el Club Universitario y, más acá en el tiempo, se unió a la Asociación Platense de Veteranos de Rugby, PLAGA.
El deporte le permitió viajar por el país y por el mundo, asistir a torneos locales e internacionales, hacerse de grandes amigos, vincularse a deportistas de distintas generaciones, trabajar como periodista especializado y cosechar incontables anécdotas de momentos singulares. Tuvo una gran colección de artículos vinculados al rugby, unas 300 camisetas, 400 corbatas y más de 300 pines.
“Marquitos” fue muy apreciado en ese ambiente y en otros en los que también lo valoraron por su cordialidad, buen humor y calidez. Siempre estuvo dispuesto a acompañar y dar una mano al que lo necesitara. Su palabra fue muy respetada. También fue amigo de los amigos de sus hijos.
Fruto de su primer matrimonio nacieron Emiliano y Sabrina. Ellos, a su vez, le dieron la felicidad de convertirse en abuelo de Felicitas, Matilda y Nina.
Luego, se unió a Laura Schulman e incorporó a sus afectos a los hijos de ella: Ivana, Lucas y Nahuel y a sus nietos Ámbar, Taína, Clara, Bruno, Gaspar y Dante. La pareja vivió en la zona de 54 y 22 y compartió el gusto por el rugby, el amor familia y el afecto por los amigos.
Hasta último momento se mantuvo activo en la imprenta y cumplió con su entrañable ritual de reunirse con amigos, hechos cotidianos que el disfrutaba con intensidad.
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