LA HAYA
Los reyes Guillermo Alejandro y Máxima de Países Bajos celebran hoy miércoles el 20º aniversario de su boda, una unión que logró ganarse a los neerlandeses y dejar atrás la polémica inicial que vetó de la ceremonia a Jorge Zorreguieta, padre de la reina, por haber trabajado para la dictadura argentina.
La pareja accedió al trono en 2013 tras la abdicación de la reina Beatriz y mantuvo una gran popularidad en Países Bajos durante la mayor parte de las últimas dos décadas. La naturalidad y cercanía de Máxima la han mantenido como el miembro mejor valorado de la Casa Real, lo que impacta positivamente en la imagen de la monarquía.
Uno de los instantes que más se repite en la memoria colectiva de los neerlandeses son las lágrimas derramadas por Máxima durante la ceremonia de la boda, cuando la banda tocó “Adiós Nonino”, de Astor Piazzolla, el tema preferido de su progenitor. Sus padres -su madre tampoco asistió por solidaridad– siguieron la ceremonia por televisión desde Londres.
Zorreguieta había trabajado para el gobierno durante la dictadura de Jorge Videla, lo que complicó el camino de la pareja hacia el altar.
La boda se celebró finalmente el 2 de febrero del 2002 en la Iglesia Nueva de Ámsterdam y de ese matrimonio han nacido tres princesas: Ariane, Alexia y la heredera Amalia.
El rol de la pareja como representante de Países Bajos y símbolo de unidad nacional ha sido siempre muy valorado por los neerlandeses, aunque la confianza en el monarca se ha desplomado tras la sucesión de polémicas relativas a la violación de las restricciones durante la pandemia.
Si en abril de 2020 el apoyo a la monarquía era del 74 por ciento y la confianza en Guillermo Alejandro ascendía al 76 por ciento, una encuesta de septiembre de 2021 de la agencia Ipsos señaló que estos porcentajes se han reducido al 57 y 44 por ciento respectivamente. (EFE)
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