Con la muerte de Rubén Abel Rapacini Berisso perdió un político de fuste; un militante que entregó su vida al ideario de Hipólito Yrigoyen y que actuó defendiendo sus convicciones aún en las épocas más oscuras. A poco de cumplir 90 años, la ciudad ribereña perdió también a un vecino reconocido por sus gestos cálidos y generosos.
Había nacido el 4 de septiembre de 1932. Huérfano de padre a temprana edad e hijo único, tuvo que ayudar a su madre y colaborar en la economía del hogar cuando era todavía muy joven. Entre otros empleos, trabajó en el frigorífico Swift.
Convencido de que la UCR podía dar las respuestas sociales en las que creía, abrazó ese pensamiento político a los 14 años asistiendo a la Casa Radical de Berisso, cuando todavía esa población integraba la sección electoral octava de La Plata.
Desarrolló una intensa carrera política y protagonizó los acontecimientos más destacados de su ciudad natal, ya que, por caso, integró la Comisión Pro-Autonomía que logró, en 1957, que Berisso se independizara del municipio platense. Fue concejal en ese distrito, entre 1963 y 1966, un mandato interrumpido por el golpe de Estado de ese año; y en 1973 fue candidato a senador provincial.
En los años de la última dictadura, aunque mantener la militancia se hacía cuesta arriba, participaba de “reuniones de amigos”, como definía pícaramente a los mitines que se realizaban en casas particulares para analizar la actualidad y planificar estrategias futuras.
Fundó, junto a otros correligionarios, el movimiento Renovación y Cambio, la línea interna del radicalismo que llevó a Raúl Alfonsín al poder y acompañó desde ese espacio la gestión del ex presidente. Cuando todavía no había caído el gobierno de facto, en 1981, el Centro de Estudios Comunales de Berisso, el cual integraba, recibía en la sede del Club Social al político y abogado de Chascomús, quien presentó en esa oportunidad su libro “La cuestión argentina”.
Además de los cargos electivos, fuera de esos ejercicios trabajó como empleado de la dirección de Comercio del Ministerio de Economía de la Provincia.
Se casó con Beatriz y tuvo dos hijas: Emiliana y Romina. Fue abuelo de dos nietos.
Toda su vida transcurrió en la casa de la avenida Río de Janeiro: allí nació, creció y formó su propia familia. Era una escena frecuente verlo en su cuadra, barriendo la vereda o conversando con algún vecino.
Lo definieron la austeridad, una gran capacidad intelectual, y una oratoria clara y contundente.
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